Capítulo 13

781 35 2

—¿Qué ha pasado? ¿Está bien mi padre?— le pregunté preocupada.

—Sí, él se encuentra bien— no estaba entendiendo nada.

—Entonces, ¿qué hacen todos estos policías aquí?— miré los coches patrulla.

—Están aquí por ti.

—¿Por mí? Yo no he hecho nada. Soy inocente de lo que sea que me estén acusando— le dije algo alterada.— Tal vez hoy haya bebido bastante, pero no he infringido ninguna ley.

—Tranquilízate, todo está bien— me cogió de la mano. No sé porque me estaba tratando así, desde que empezaron las vacaciones me ha estado tratando de un modo diferente. Tengo que admitir que no me desagrada.

Entramos los dos en mi casa. El salón estaba repleto de policías, mi padre se encontraba sentado en el sofá con la mirada perdida. Cuando se dio cuenta de que quien había entrado por la puerta era yo, se levantó y se dirigió hacia mí a paso lento. Daba miedo, tenía los ojos rojos, como si hubiera estado llorando toda la noche. Cuando ya estaba lo suficientemente cerca de mí, vio que Oliver y yo estábamos cogidos de la mano, le echó tal mirada que Oliver no tardó ni tres segundos en soltármela.

—Allison...— me abrazó. —¿Dónde has estado? Pensé que te había pasado algo— me dijo preocupado.

—Estaba en una fiesta con Sarah. No tienes por qué preocuparte tanto por mí.

—Soy tu padre, debo preocuparme por ti. Cuando vi que no estabas en casa me imaginé lo peor. Llegué a pensar que te habías fugado— me acarició la mejilla, como hacía cuando era pequeña. —He tenido que llamar a la policía.

—Pues les has llamado para nada— le dije a la defensiva. Todavía estaba enfadada con él. —Sí confiaras en mí esto no hubiera pasado— me disculpé con todos los policías y les dije que no iba a volver a pasar, que todo había sido un malentendido. Cuando se fueron le dije a Oliver que se fuera también, que ya hablaríamos mañana.

—Por lo menos podrías haberme dejado algún mensaje diciéndome que te ibas— parecía que estaba realmente preocupado, me dolía en el alma trata así a mi padre.

—Tú también te fuiste sin decirme nada, creo que estamos en paz. Cuando quieras contarme lo que me estás escondiendo me avisas— subí a mi cuarto sin decirle nada más. Odiaba comportarme así con mi padre, lo quería, pero teníamos que ser sinceros los dos y él no lo estaba siendo conmigo. Entré en la cama y me quedé dormida enseguida.

[...]

Estaba en la puerta del Tikki's, debatiéndome en si debía entrar o no. Estuve toda la noche pensando en lo que había ocurrido con Simón. No debí besarlo, aunque hubiera sido solo por un instante. Sabía que los sábados por la mañana iba a ensayar para tocar por la noche, y por eso estaba yo allí. Al final decidí entrar, nunca antes había estado aquí, y a simple vista, me pareció un sitio bonito. Al entrar estaba el recibidor, estaba lleno de flores y cuadros, y algún que otro sofá para las largas esperas. Había un camarero delante de una puerta que supongo que llevaría a la parte del comedor, cuando me acerqué para pasar me dijo que no podía, que esa parte solo se abría por la noche. Me senté en uno de los sofás esperando a que alguno de los chicos de Running To Hell saliera.

Había pasado como una media hora y ya me había cansado de esperar, tenía que irme y pensar en otra forma para arreglar lo de Simón. Cuando iba a salir me encontré con Matteo, que suerte la mía.

—Ally, ¿qué haces por aquí?— me abrazó.

—Intentaba entrar para veros ensayar pero aquel hombre no me ha dejado— señalé al chico de la puerta. —Así que estaba apunto de irme después de haber estado esperando como una media hora.

No te enamores¡Lee esta historia GRATIS!