Capítulo 22

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No sabía donde podía encontrar a Simón. No obstante, inconscientemente, yo estaba caminado en su busca. Sin pensarlo bien, creo que me estaba dirigiendo al lugar donde casi siempre estaba ensayando con la banda. Sí, ya lo tenía claro, me estaba dirigiendo al Tikki's. Allá iba yo, en busca de alguien que me abrazara fuerte y me dijera que a pesar de lo que acababa de pasar, todo iba a salir bien.

Lo que más me asombraba de aquella situación es que no había llorado todavía, y conociéndome, eso no era normal. Yo lloraba por cualquier cosa, por ejemplo: lloré cuando me enteré de que la serie Friends estaba ya grabada desde hacía tiempo y ya no iban a grabar más capítulos, también lloré cuando mi maestra de Historia nos dijo en clase que se le había muerto el perro (me gustan mucho los animales), sobre todo suelo llorar en casi todas las películas que veo y en muchas más situaciones. En conclusión, soy una llorona. Puede ser que esto me venga por parte de mi madre, porque yo nunca he visto llorar a mi padre. Bueno sí, lo vi llorar solo una vez. Pero desde entonces nada, ni una gota.

Por todo eso, me parecía extraño que todavía no hubiera empezado a llorar. Pero es que ahora mismo no sentía nada, me encontraba vacía por dentro. Todo lo que temía que sucediera ha terminado pasando, y encima, todo a la vez. Me duele mucho haber terminado haciéndoles daño a todos, espero que el dolor que siento en estos momentos vaya disminuyendo, sino, no puedo llegar a imaginarme cómo puedo terminar.

Después de unos treinta minutos caminando había conseguido llegar al pub. Cuando llegué, no pude evitar que me viniera a la memoria la noche en la que fui con Sarah, Isaak y Oliver a ver actuar a la banda de Simón. Recordé como Isaak y Sarah se fueron sin mí pero sin embargo, Oliver se quedó para esperarme, porque en el fondo él sabía que yo no me había ido. ¡Oliver! Como me dolía haber tenido que romper con él de aquel modo, pero lo que me dijo me dolió mucho más. Sigo teniendo la esperanza de que todo lo que me dijo lo hizo porque estaba dolido y que ojalá no hubiera hecho aquello de verdad.

Entré en el bar y pude visualizar a Simón a lo lejos. Por suerte ya no me iba a encontrar tan sola ahora. Sin darme cuenta estaba corriendo hacia él para abrazarle, pero antes de llegar hasta él me tropecé con algo y caí al suelo. Sin pensármelo dos veces me puse a llorar. Todas las lágrimas que me había guardado empezaron a caer una a una. No sé si lloré a causa del dolor que me había producido la caída, no sé si fue por todo lo que me había dicho Oliver, o tal vez, fue por las duras palabras de Sarah. La cuestión es que estaba en el suelo llorando desconsoladamente y no había manera de que pudiese parar. Cuando Simón me vio caer al suelo vino corriendo a ver cómo estaba. Al verme llorar de tal manera pude ver preocupación en su rostro.

—Simón... Sarah se ha enterado de que he estado saliendo con su hermano y que no le he dicho nada. Me odia. No quiere saber nada más de mí— le dije sollozando.

—Allison, no puedes ponerte a llorar cada vez que tienes un problema— me coge de los hombros y me levanta del suelo. —Tienes que ser fuerte y encontrar una solución, que seguro que la tiene— Simón tenía razón aunque no era fácil encontrar una solución para todos los problemas que tenía en estos momentos. —Lo primero que tienes que hacer es plantearte si lo que quieres es estar con Oliver o si quieres arreglar las cosas con tus amigos.

—No puedo elegir. Es imposible que yo...— Simón no me dejó terminar. Con un pañuelo me limpiaba las lágrimas que no dejaban de caer por mis mejillas.

—Mi querida Allison...— me abrazó tan fuerte que pude notar como los huesos me crujían, pero no fue doloroso. Todo lo contrario, fue un abrazo reconfortante. Él sabía cuál iba a ser mi decisión. — Recuerda que pase lo que pase a mí siempre me vas a tener.

Tengo que agradecerle a Oliver que me convenciera para traer a Running To Hell a dar el concierto en mi casa. Gracias a eso conocí a Simón. Simón es lo mejor que me ha pasado en estos últimos meses de constantes subidas y bajadas de emociones. Siempre ha estado ahí para mí, y al contrario que con Sarah e Isaak, siempre he tenido la sensación de poder confiar en él. No suelo contarle mis problemas a la gente, pero con Simón es diferente. Es una de esas personas que con solo mirarle a los ojos sabes que le cuentes lo que le cuentes nunca te va a juzgar. Y se lo agradezco de corazón. Pero no está solo Simón, los otros chicos de la banda también son comprensivos conmigo, solo que hoy no había podido hablar con ellos.

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