Capítulo 16

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Sí y mil veces sí. ¿Lo estoy diciendo en voz alta o solo lo estoy pensado? Por la forma en la que me mira puedo asegurar que todavía no le he contestado. Le voy a dejar con el beneficio de la duda. Aunque esté sentada todavía encima de él, necesito pensar mejor mi decisión. Está claro que le voy a decir que sí, pero tengo que volver a plantearme la lista de pros y contras que presentaría empezar una relación con Oliver. Mi padre, mis amigos... No se lo van a tomar nada bien, los conozco. Ojalá no los conociera tan bien. Ahora mismo me da igual la reacción que van a tener. Oliver Parker me ha preguntado si quiero salir con él. Estoy en la nubes. En una burbuja. En un sueño. Tengo miedo de que todo sea una mera imaginación de mi cabeza. Cierro los ojos y al abrirlos de nuevo él sigue aquí. Delante de mí. Mirándome con suplica en sus ojos. En sus ojos verdes que tanto me gustan.

—Oliver...— esta vez soy yo quien susurra su nombre.

—No tienes por qué contestarme ahora— habla de prisa. Puedo notar lo nervioso que está. Nunca lo había visto así. ¿Yo le produzco ese efecto? Oh Oliver, si supiera los efectos que produce él en mí. —Puedes pensártelo y llamarme cuando creas que ya sabes la respuesta. Siempre y cuando sea positiva. Me moriría si me dijeras que no— vuelve a dolerme el corazón de felicidad. Tengo que decirle algo ya, no puedo verle así. Parece destrozado.

—Oliver, no tengo que pensarme nada. Claro que...— no me deja terminar lo que quería decirle. Me coge de la nuca para acerca mi cara a la suya y besarme.

Todo pasa muy deprisa. Me besa con delicadeza, con ternura; que rápidamente se convierte en necesidad. En necesidad del uno por el otro. Necesidad de estar más y más juntos. Tocándonos. Sintiendo piel con piel. Antes de que llegáramos a hacer algo más, Oliver me coge de las manos y me separa de él. Aprovecho ese momento para coger aire y centrarme. Estábamos los dos sin camiseta, ¿cómo habíamos llegado a tal extremo?

—Allison, aquí no. Por favor— tenía toda la razón, cualquiera que pasara por al lado del coche nos podría ver. Y además, yo todavía no estaba preparada para llegar al siguiente paso. Necesitaba conocerlo un poco más. Mentalmente le agradezco que me parara. —¿Qué te parece si nos conocemos un poco más?— genial, ahora puede leerme la mente. —Podemos ir a tu casa o a la mía y hablar hasta altas horas de la madrugada.

—Oliver, es una idea estupenda. Pero en tu casa está Sarah, y a lo mejor tus padres. Y en la mía está mi padre— tal vez lo nuestro no tenga futuro, solo veo una lista sin final de los contras. Me niego a aceptarlo. Saldremos adelante. Lo intentaremos.

—Joder, no había pensado en ellos. Podríamos decirles que estamos saliendo— niego rápidamente con la cabeza. —Vale, esa no es una solución. Si estuvieras ya estudiando en la universidad podría llevarte a mi habitación en el campus.

—Oye, que ya no me falta nada para acabar el instituto. Aunque debes saber que no tengo pensado ir a la universidad de Indiana— abre los ojos sorprendido por mi respuesta.

—¿Y dónde quieres seguir estudiando?— me acaricia la mejilla. Agradezco su contacto con mi piel.

—Lo sabrás cuando consigamos encontrar un sitio en el que estar tranquilos, y que no sea tu coche. — me bajo de su regazo y me vuelvo a sentar en el asiento.

—¿Puedes llamar a tu padre y preguntarle si está en su casa? Tengo claro que en mi casa puede haber alguien; pero tal vez, con un poco de suerte, tu padre igual hoy no está en casa.

—Oliver, eres un genio— sonríe como un niño pequeño cuando le doy un beso en la frente. Llamo a mi padre. No lo coge. Vuelvo a insistir. Esta vez lo coge al cuarto tono.

—Allison, ¿estás bien? ¿Voy a recogerte?— acabo de acordarme que todavía no le hablaba. Se pensará que me ha pasado algo muy grave para que haya tenido que llamarle.

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