Capítulo 28

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Metí en la maleta toda la ropa y zapatos que pude, tenía que darme prisa, no sabía si mi padre iba a venir en mi busca. Por suerte, también llevaba un bolso de mano conmigo, en el que metí más ropa, y libros que me iban a hacer falta para el instituto. Miré por última vez mi habitación, la iba a echar de menos, allí había vivido muchas cosas. Cosas como mi primer beso, cuando Isaak le arrancó un diente a Sarah con la puerta, las veces que me comunicaba con Sarah e Isaak por la ventana... Pensándolo mejor, casi todo lo que había vivido allí dentro tenía algo que ver con ellos. A lo mejor no era tan malo dejar aquellos recuerdos atrás.

Antes de abandonar aquella casa cogí también unas pocas fotos. No podía dejarlas aquí, por mucho que hayan cambiado las cosas nunca tenemos que olvidar quiénes fuimos. Lo sé, es una contradicción. En las fotos salía con Isaak y Sarah cuando éramos pequeños, con mi madre, otra con mi padre e incluso había una en la que salía con Oliver. ¡Cómo había cambiado todo en solo unos años!

Muchas veces pienso que me gustaría volver a ser pequeña, la Allison de que aquellos tiempos siempre era feliz. Tenía a sus padres, a sus amigos. ¿Qué más podía pedir? ¿Y ahora que tenía? Unos días atrás sí que me podía quejar de lo sola que estaba, pero ahora no. Había perdido a mi padre y a Sarah, pero había recuperado a Isaak, y pronto recuperaría a Simón. Además, ahora estaba saliendo con Oliver, y en nada me iba a ir a vivir con él. Aunque lo más fuerte de todo es que cabía la posibilidad de que podía volver a hablar con mi madre. Iba a hacer todo lo que estuviera en mis manos para encontrarla. Seguía necesitando respuestas, y ella era la única que me las podía dar.

Lo peor de todo es que Sarah había conseguido su propósito, había conseguido que me enfadara con mi padre. Ha conseguido hacerme daño de una manera casi indescriptible. No podía explicar cómo me sentí cuando mi padre me dijo todo lo que había hecho. ¿Enfadada? Enfadada se quedaba corto. Solo espero que lo que sea que siento ahora mismo hacia mi padre cambie, no puedo estar enfadada con él toda la vida. No le odio. No nos puedo hacer eso. De momento necesito unos cuantos días para pensar y aclararme, solo eso. No podía hacer aquello si me quedaba en casa, en su mismo techo, donde él tenía poder sobre mí. Donde pudiera manipularme a su antojo, él sabía que era uno de mis puntos débiles. Sabía que haría cualquier cosa por él para no verlo mal. Por eso tenía que salir de allí.

Me gustaría saber cómo se sintió él cuando le conté todo lo que me había pasado con Sarah, Isaak y Oliver. ¿Estaría decepcionado conmigo? ¿Qué opinaría de mi relación con Oliver? La verdad es que no le di tiempo a responder, me fui antes de que pudiera decirme algo. Eso es de lo único de lo que me arrepiento, me hubiera gustado saber qué es lo que pensaba. Aunque lo cierto es que ya no podía aguantar más aquella situación, así que me fui. Y ahora me iba a ir de casa.

Llamé a Oliver para que viniera a recogerme, técnicamente tenía que venir a por mí al instituto, solo tenía que cambiar un poco de dirección. Cuando terminé de hablar con él tenía doce llamadas perdidas de mi padre. Aquello era preocupante. De todas formas no se lo iba a coger, no estoy preparada para volver a hablar con él. Tal vez me estaba pasando con él pero no le iba a perdonar tan rápido.

A los cinco minutos llegó Oliver, y menos mal que mi padre no ha llegado todavía. A saber cómo reaccionaría al verlo después de lo que le he contado. No hubiera sabido que hacer o dónde meterme ante aquella situación. Menos mal que no tuvo lugar. Metí las cosas en el maletero y luego me senté en el asiento del copiloto.

—¿Qué te parece si vamos a algún sitio a comer? No me apetece nada cocinar— le di un corto beso en los labios.

—Oliver, no tengo muchas ganas. Solo quiero meterme en la cama y no salir nunca más— no sabía qué cosas podía soportar ya. Hoy ya había tenido suficiente.

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