Capítulo 14

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Me encontraba sin palabras, no me podía creer lo que estaba pasando. Oliver me ha dicho que me quiere, que me quería desde hacía tiempo. Ahora mismo era la más feliz del mundo, además, todavía estábamos de pie besándonos. Después de todo lo que me había imaginado, Oliver me quería y nos estábamos besando, la situación era bastante irreal. En ese momento no me importaba que Sarah entrara por la puerta, me daba igual. Me daba todo igual, Oliver me quería y yo le quería a él, ¿qué podía salir mal?

No debí de haberme preguntado aquella pregunta porque me di cuenta de los muchos contras que tendría mi relación con Oliver. Como por ejemplo la diferencia de edad y que él debía volver a la universidad. Y estos solo eran algunos de los muchos contras que pude contar, aparte de que era un mujeriego por lo que no podía esperar que lo nuestro durara demasiado.

—Oliver...— me separé un poco de él. —¿Qué vamos a hacer ahora?— tenía la esperanza de que me dijera que todo había sido una broma, así, la caída no sería tan dolorosa.

—No pienses en eso, disfruta del momento— me cogió de la nuca para volver a acercarme a él y me volvió a besar.

—Lo digo en serio, idiota— volví a separarme de él y le miré los ojos, esos ojos verdes que tanto me gustaban. —¿Qué puedo esperar de ti? ¿Una relación? Los dos sabemos que no se te dan bien esas cosas.

—Lo podemos intentar por lo menos— me acarició la mejilla y me dio un beso en la punta de la nariz. —Enséñame a mantener una relación, quiero arriesgarme. Quiero hacerlo por ti— se me iba a salir el corazón del pecho.

—No tengo nada en lo que pueda basarme para llevar una relación— juntó su frente con la mía.

—Pues entonces, dejémonos llevar— me dijo con confianza.

En ese momento me pareció bien, pero yo no sabía que aquello iba a terminar tan mal, aunque mientras tanto, podría ser feliz. De todos modos, no iba a hacerme muchas ilusiones. Já, que mentira más grande. Por lo menos, había una cosa que sí que me la había pensado mejor; no quería que nadie se enterara de esto.

—Será mejor que me vaya, nos pueden ver tus padres o Sarah— me aparté de él y me dirigí hacía la puerta para irme. Cuando ya estaba a punto de salir, Oliver puso la mano en la puerta y la cerró; no me dejaba salir.

—No te vayas, quédate un rato más— me puso un mechón de pelo que se me había soltado de la coleta detrás de la oreja. —Mi padre se ha vuelto a ir de viaje de negocios. Mi madre y mi hermana se han ido de compras, así que, tenemos tiempo suficiente.

—No, al contrario. No sabemos cuándo pueden volver, será mejor que me vaya antes de que vuelvan— tenía sus brazos colocados al lado de mi cabeza haciendo como una caja, me tenía acorralada contra la puerta. Me miraba a los ojos y creo que percibió miedo ya que se apartó y me dijo que me fuera sin ni siquiera mirarme, y eso hice.

No sé que es lo que acababa de pasar, había veces que no entendía a Oliver. Él era como una montaña rusa y esa era una de las cosas que no me gustaban de él, un día podía tratarte como si fueras lo mejor del mundo y al otro como si no le importaras nada, como acababa de hacer hace un momento. Y eso me dolía, me dolía un montón. Sé que la culpa ha sido mía por querer irme, pero él debería de haberlo entendido a la primera y no haberse puesto así. Ha sido un mal comienzo para lo que sea que tengamos ahora mismo, si queremos que funcione tenemos que colaborar los dos. Necesitaba desahogarme con alguien, así que pensé en Simón. Esta noche iría a verlos actuar, ahora mismo me hacía falta despejar la mente y esa sería una buena forma.

Me encontraba ya en casa, subiendo los últimos escalones de la escalera cuando vi que mi habitación tenía la puerta abierta y yo la había dejado cerrada. Alguien había entrado, y no creo que haya sido mi padre ya que él no entraba ni para ver si la había limpiado. Entré dentro sin pensármelo demasiado, que pasara lo que tuviera que pasar. En estos momentos ya no había nadie y todo estaba en su sitio, incluso las pocas cosas que tenía de valor. Encima de la cama habían tres rosas blancas con una pequeña nota que decía:

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