Capítulo 33

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Desde que mi madre me pidió que me fuera con ella a Madrid se me pasó por la cabeza la idea de que Oliver podría venir conmigo para así pasar el verano juntos. No había vuelto a pensar en ello hasta aquel momento. Le había dicho a Oliver que viniera conmigo y él todavía no me había contestado, parecía haberse quedado en blanco. En el fondo tenía miedo de que me dijese que no.

—Oliver, te quiero mucho, de verdad que lo hago. ¿No has escuchado lo que te he casi suplicado? Ven conmigo a Madrid, por favor— es la segunda vez que se lo pedía dado que aún estaba en estado de shock y seguía sin contestarme. —Dime algo, lo que sea pero contéstame— le supliqué de nuevo.

—No sé que decir— tartamudeó. —No creo que sea una buena idea— aquella respuesta me disgustó bastante.

—¿Por qué no quieres venir conmigo?— le pregunté dolida.

—No puedo irme todo el verano y dejar a mi familia aquí tanto tiempo sola, no están pasando por un buen momento. Y, además, tengo algunos exámenes de recuperación por lo que voy a tener que ir más de una vez a la universidad.

—Tienes razón, sería injusto que te obligase a venir conmigo cuando tienes muchas cosas que hacer aquí— le dije con ironía para, seguidamente, levantarme del sofá.

—Allison...— había entendido a la perfección lo que había querido decir con aquellas palabras dado que era lo que él quería hacer conmigo: quería que renunciara a mi madre para estar con él. Era demasiado inteligente como para saber que tenía que pasar mis palabras por alto para que no volviéramos a discutir así que cambió de tema. —¿Dónde vas?— me preguntó al ver que me levantaba del sofá.

—Me voy a dormir. Tú no vas a cambiar de idea y yo tampoco, no tenemos nada más de lo que hablar— me crucé de brazos delante de él con la esperanza de que cambiara su forma de ver las cosas y me abrazara para luego decirme que sí que iba a venir conmigo pero, lamentablemente, eso no fue lo que pasó.

—Tienes razón, no tenemos nada más que hablar— se levantó también del sofá para ponerse a mi altura. Me acarició la mejilla con delicadeza mientras me miraba con los ojos dilatados. Quería que me besara, lo deseaba con todas mis fuerzas. Se separó de mí para coger el móvil que se le había caído en el sofá y se fue en dirección a la puerta de salida.

—Espera, ¿a dónde vas?— le pregunté yo ahora.

—No voy a dormir en la misma cama que tú después de que hayas decidido abandonarme y me parece de muy mala educación echarte a estas horas de la noche— cogió las llaves del coche y antes de irse se giró para mirarme de nuevo y, tal vez, por última vez. —Que te vaya bien en Madrid— cerró la puerta dando un fuerte portazo.

No me podía creer que todo esto fuera a terminar así. ¿Por qué Oliver era tan cabezota? No iba a dejarlo, tenía pensado volver después del verano. Juro que iba a hacerlo. Y sé que Oliver se ha ido para no hacer frente a sus sentimientos, si se quedaba haría todo lo posible para hacerme cambiar de opinión. Se ha ido porque acepta mi decisión y sus palabras solo son para hacerme el mismo daño que yo le he hecho a él. Pero como ya lo conozco esas cosas ya no me afectan, o eso pensaba. Y, como ya había tomado una decisión, el siguiente paso era avisar a mi madre. Compraré los billetes de avión ahora mismo y mañana por la mañana la llamaré para poder irme de aquí lo más pronto posible.

[...]

Lo primero que hice cuando me levanté fue hacerme un café. Me había pasado toda la noche esperando a que Oliver volviera de dónde fuera que se hubiese ido, pero no lo hizo. Después de beberme el café de un trago me puse a recoger la poca ropa que tenía su casa y, cuando lo tuve todo recogido, salí de allí. Tuve que llamar a Isaak y a Simón para que vinieran a recogerme, Oliver se había llevado el coche. Por suerte, ya estaban en la entrada esperándome. Isaak vino corriendo a abrazarme.

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