Capítulo 12

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Empezaba a preocuparme. El llamado admirador sabía a qué instituto iba, cuál era mi taquilla, mi color y mi flor favorita, donde vivía...Solo veía dos opciones: era alguien que conocía o me estaba siguiendo desde hacía mucho tiempo. Empezaba a parecerme más un acosador que un admirador aunque todavía faltaba un poco para ese extremo, ¿no?

En la nota había puesto que nos íbamos a ver esta noche, supongo que será en la fiesta. Tendré que mantener los ojos bien abiertos para que no se me pase nada por alto. No le iba a decir nada a Sarah todavía, pero si la cosa se empezaba a poner peligrosa sí que lo haría, no quería ocultarle más cosas.

Si soy sincera tenía la esperanza de que Oliver fuera el admirador, pero sabía que eso era imposible. Tenía muchas ganas de enviarle un mensaje diciéndole hola o algo por el estilo, aunque mi orgullo me lo impedía. Él también podía enviarme algo si quisiera ponerse en contacto conmigo.

Cuando miré el reloj ya era hora de arreglarme para la fiesta. Se me había pasado la tarde volando. Me duché y al terminar me quedé como unos diez minutos mirando el armario sin saber que ponerme. Llamé a Sarah para preguntar qué se iba a poner, al tercer tono me lo cogió.

—Ally, ¿qué pasa? No me digas que ya no quieres ir a la fiesta. No puedes dejarme plantad...—empecé a hablar antes de que siguiera.

—¡Sarah!— me reí. —No, al contrario. Te llamaba para preguntarte qué te ibas a poner.

—Creo que me voy a poner unos vaqueros que están desgarrados por las rodillas y por la parte del muslo. Y arriba me pondré un top azul— se quedó un rato callada para luego añadir... —Sí, definitivamente me pondré eso.

—Pues tienes que ayudarme, no sé qué ponerme— dije pasando la mano por algunas camisetas.

—Ponte los vaqueros negros con el body amarillo sin mangas— escuché a su madre llamarla para cenar. —Tengo que colgar, nos vemos en un rato— colgó.

No me puse el body amarillo, estaba cansada de ver ese color por hoy. Me puse uno de color blanco, con los vaqueros que me había dicho Sarah y unas botas blancas de tacón que me llegaban por debajo de las rodillas. Me recogí el pelo en una coleta alta y luego me maquillé sutilmente, no me gustaba maquillarme en exceso. Me miré en el espejo de la habitación, ya estaba lista.

Fui a la cocina y me calenté las sobras de la comida. Vi que había dejado los girasoles encima de la mesa, los cogí y los puse en un jarrón con agua, eran demasiado bonitos para tirarlos a la basura. Cuando terminé de cenar fui a buscar a mi padre, no estaba. Se había ido y no me había dicho nada, así que pensé que yo podía hacer lo mismo, y eso hice.

[...]

Sarah aparcó el coche y bajé. La casa dónde iba a tener lugar la fiesta se encontraba en las afueras, eso quería decir que la música podía sonar muy alta, los vecinos más cercanos estaban a quilómetros. Había vía libre para desmadrarse, y hoy, no sé por qué pero necesitaba hacerlo. Sé que por como acabé la última vez no debería de volver a hacerlo, pero si lo hacía me lo pasaba bien y le gustaba más a la gente.

—Tenemos que encontrar a Isaak primero, luego ya nos desmadramos— había notado perfectamente mis intenciones. Me cogió del brazo y tiró de mí hacia dentro.

No había tanta gente como pensaba que iba a haber pero había la suficiente. En el medio de la casa habían dos mesas en las cuales estaban jugando al beer pong, había bastante gente jugando a eso. En la parte de los sofás estaban jugando a pasarse el hielo, de momento no tenía pensado jugar a nada de eso.

—Ally, no lo veo por ninguna parte. Me dijiste que estaría aquí— dijo desesperada mientras miraba por todas partes.

—Sarah, está jugando en una de las mesas al beer pong— se lo señalé.

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