Capítulo 31

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Han pasado dos semanas desde que Isaak y Simón vinieron a casa de Oliver a cenar. Hace dos semanas que estoy viviendo en el apartamento de Oliver. ¡Han pasado tantas cosas durante estos últimos días!

En primer lugar, mi madre no se ha vuelto a poner en contacto conmigo. Me dijo que me llamaría y después de todo este tiempo, ya he perdido la esperanza de que me devuelva la llamada. Supongo que ya no quiere saber nada más de mí, y eso me enfada bastante. No entiendo por qué habló con mi padre para hablar poder hablar conmigo para luego dejarme tirada cuando por fin tiene la oportunidad de hacerlo.

La verdad es que estoy tan enfadada con ella que ahora mismo que me da igual lo que haga con su vida, como si no quiere hablarme nunca más. Si he aguantado todos estos años sin ella, ¿por qué me iba a hacer falta ahora? Ya no me interesa lo que me tiene que decir. No voy a volver a pasar los días mirando el teléfono esperando que me llame. Una persona no puede aparecer en la vida de otra como si nada y luego irse de repente. Lo que más me duele es que le abrí una puerta para que después de todo este tiempo volviera a entrar en mi vida; pero ella misma ha sido quién me ha cerrado la puerta en toda la cara. Nuestra relación depende ahora de ella.

En segundo lugar, el vínculo con mi padre se ha ido arreglando poco a poco. Después de todas las llamadas que me hizo, fui capaz de contestarle a una en la que me pidió perdón por ocultarme lo de mi madre. También me dijo que le parecía bien que saliera con Oliver, él no iba a ser la persona que me lo prohibiera. Sé que no lo dice en serio, pero conforme están las cosas entre nosotros sabe que no puede decidir qué es lo mejor para mí, tiene que entender que lo tengo que descubrir por mi cuenta. Fue a partir de aquella llamada cuando decidí que tenía que perdonarlo. Los dos hemos hecho las cosas mal, pero es mi padre, no puedo pasarme toda la vida enfadada con él. Aparte, nunca voy a poder olvidar las cosas buenas que ha hecho por mí, y estas, superan con creces las malas.

Fui quedando con él poco a poco, cogiéndole las llamadas y respondiendo a la mayoría de sus mensajes. El problema fue que me pidió que volviera a casa con él y yo no estaba preparada para hacerlo. Todavía me costaba confiar en lo que me decía. Cuando le dije que no quería, se mosqueó un poco conmigo pero se lo pasé por alto. Entiendo que se pusiera así, pocas veces le había llevado la contraria durante estos últimos años. Asimismo, me pongo en su situación y comprendo que le duela que su única hija se haya ido ya de casa, aunque solo sea por un corto período de tiempo. Por otro lado, me dio el espacio que necesitaba y no volvió a insistir más sobre el tema e incluso llegó a invitarnos a una cena a Oliver y a mí, pero era demasiado pronto para aceptar aquella proposición.

En tercer lugar, Simón y yo volvemos a ser mejores amigos. Estoy más unida a él que antes. Nos lo volvemos a contar todo y eso me hace muy feliz porque así me desahogo con alguien y a la vez sirvo de ayuda. Y en cuanto a mi relación con Isaak, ha sido difícil volver a retomar la confianza que teníamos todo y que estamos intentado que vuelva a ser como siempre. Me he dado cuenta de que cuando perdonas a las personas que te hicieron daño, cambias como persona, de algún modo, te sientes mejor contigo mismo.

Sé que las cosas no volverán a ser igual entre Isaak y yo, aunque he de admitir que me alegro de que siga en mi vida. Cada vez que veo a Isaak recuerdo que las personas pueden cambiar a mejor siempre y cuando ellas mismas pongan de su parte. No puedo decir lo mismo de Sarah. Estoy casi segura de que mi amistad con ella ha desaparecido por completo, pero sí que es cierto que me alegro por ella. Lleva ya dos semanas saliendo con Ethan, en un principio, esta unión repentina no me daba buena espina, sin embargo, como no me han hecho nada todavía, les doy mi aprobación.

Y por último, a pesar de la discusión que tuve con Oliver por no haber hablado con su hermana después de todo lo que me había hecho, a día de hoy, sigue sin hacerlo. No puedo obligarle a hacer algo que él no quiere, pero debía de entender que aquello me sentó bastante mal. Por otro lado, estamos bastante bien los dos juntos. Creo que se nos da bien esto de vivir juntos, pero no creo que vaya a seguir siendo así por mucho tiempo. Me gusta vivir con Oliver, pero tarde o temprano voy a tener que volver a casa con mi padre. Sigo siendo demasiado joven para atarme de ese modo a un chico.

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