Capítulo 20

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Capítulo 20



Observé minuciosamente al hombre que tenía en frente. La lluvia empapando su ropa al igual que su rostro, la sangre brotaba continuamente de su hombro aunque el hiciera aquella presión sobre la herida.

Mis pestañas se encontraban cubiertas de gotas pesadas y mis manos se sentían tan débiles y temblorosas que parecían deshacerse.

Mi padre... Mi padre está vivo.

Negué con la cabeza una y otra vez intentando borrar aquella idea de mi cabeza. No... Él no lo estaba, él estaba muerto, nos abandonó y luego murió, así lo leí en aquel documento que encontré con Daniel, así estaba escrito.

— Él murió... Yo sé que él murió. — repetí, el hombre soltó una risa amarga.

— Ja... ¿Quién te dijo eso? ¿Lucian? — miré al vampiro que tenía al lado, sus ojos no dejaban de escudriñarme el rostro.

— Tu... — Mi labio inferior. — Tu... Tú estás metido en esto.

Esto era mucho para mí, mi cuerpo y mi mente no lo soportarían, no más.

— No. —se apresuró a decir dando un paso hacia mí pero retrocedí. — Te juro que no tengo nada que ver, no con esto.

— ¿Seguro Lucian? Seguro que no tienes nada que ver con la desaparición de Black. — provocó el hombre. Su hijo se puso de pie y se acercó a su lado.

— Basta... Yo no sabía que estaba vivo, creí como todos que él había muerto, que mi padre y sus sabuesos lo habían asesinado. — comencé a llorar, mi sangre ardía y mis lágrimas parecían ácido quemando mi rostro.

— No, no, no... — me tomé de la cabeza gritando.

— Maggy — pidió Lucian pero entonces explote.

Comencé a golpear y patear todo lo que tenía a mi alcance, esto no era verdad, él no podía estar vivo. —No lo está... Él está muerto. — vociferé entre llantos, los sollozos se hicieron presentes mientras caía al suelo y el ataque nervioso se llevaba toda mi cordura. — Murió... Murió por eso no vino por nosotros. Él murió. — solté un chillido agudo. — Murió.

— Tu padre está vivo, ya es momento que lo sepas. — tape mis oídos y apreté mi ojos con fuerza, cerrando mis párpados y mordiendo mis labios.

— ¿Qué diablos son ustedes? ¿¡Por qué inventan una cosa como tal!? — escuchaba la voz de Lucian resonando por todo el lugar y yo solo quería silencio, quería que todo se terminará, que el dolor profundo en el pecho que estaba sintiendo se desvaneciera.

— Si nos crees o no, no es nuestro problema. Era momento de que Maggy supiera que ella no estaba ni está sola. — golpee mi cabeza y tire de mi cabello, esto era un sueño, un mal sueño.

— Black no sería tan cobarde como para mandar a otros hombres a ver a sus hijos en vez que él lo haga por sí solo.

— Black no es cobarde, él simplemente hace lo que es más conveniente para todos. Si aún no te hemos matado es porque estoy seguro que está pensando algo mucho peor para que pagues por todo lo que hiciste a Margaret.

— ¡Basta! ¡Lárguense! ¡Lárguense todos! — bramé. — Mi padre... Mi padre no existe, mi padre murió el día que nos dejó solos.

— Tú no sabes las razones...

— ¡Basta! — lo interrumpí. — No quiero verlos, no quiero que me digan más, porque les prometo que la próxima vez, aquella daga irá directo a tu pecho.

Como pudieron los hombres desaparecieron, yo un completo manojo de nervios, me sentía derrumbada y vulnerable una vez más. Mi cabeza dolía y el corazón lo tenía hecho pedazos, la rabia una vez más se apoderó de mi sistema, si tan solo él hubiera estado aquel día, si tan solo él nos hubiera cuidado... Mamá, mamá no estaría muerta, nada de esto hubiera sucedido.

Tengo Sed de Ti - IIDonde viven las historias. Descúbrelo ahora