Organízate, bohemio

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Ahora es cuando nos ponemos serios. Olvídense del estúpido y sensual maestro de literatura a lo Kagami Junichiro. ¿Recuerdan a Agatha Trunchbull? Bueno, soy su versión masculina.

Bien, ya que sentiste escalofríos recorriendo tu lomo, es hora de unos cuantos fuetazos para quienes no han hecho sus deberes de las entregas anteriores

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Bien, ya que sentiste escalofríos recorriendo tu lomo, es hora de unos cuantos fuetazos para quienes no han hecho sus deberes de las entregas anteriores. Los que sí, recibirán pastel o tarta o como le digas antes de adentrarnos en cómo ayudarte a organizar una novela en capítulos. En esta entrega sólo daré pistas y herramientas, como en las otras, porque no conozco tu historia. Nota: El pastel es una mentira.

En realidad, también mentí con lo de ser Agatha Trunchbull masculina

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En realidad, también mentí con lo de ser Agatha Trunchbull masculina. Pero, (¿has dicho pero?) a partir de este punto tendrás que renunciar a la vida bohemia y ser metódico. Muy metódico. La forma en que organices tus ideas y los capítulos y des vida a tus personajes puede atraer lectores o espantarlos tal como haría mi suegra recién salida de la cama. Tu historia bien puede tener una trama con la que incluso el mismísimo rey Salomón se tragaría aquello de "Nada nuevo hay bajo el sol", sin embargo, si empiezas hablando del clima o sientas a un héroe de guerra en una butaca del tren donde pasará todo el libro rememorando su vida... pues termina siendo muy aburrida por intensa y llena de emociones que la hayas concebido.

El inicio de Los Miserables nunca me ha gustado a pesar de ser la obra icónica de Víctor Hugo y que la he releído tres veces. No tiene los problemas mencionados en el párrafo anterior —el inicio describiendo el clima o en retrospectiva— sino que comienza poniéndonos en antecedentes de la vida de Monseñor Bienvenido, un personaje secundario importante sólo por su influencia en el protagonista, Jean Valjean. No es que Víctor Hugo se haya equivocado al escoger el inicio de su novela (¡Olam, ten piedad de mi alma!). Para nada. ¿Cuál es el problema entonces? Ninguno tan simple como que los primeros capítulos no te introducen a la acción. En cambio, Cien años de Soledad comienza narrando la llegada de la tribu de Melquiades a Macondo. Tal vez la diferencia se deba a que se publicaron en diferentes épocas. Lo ignoro. Los Miserables no es la única obra del siglo XIX con un principio que intenta ponerte en antecedentes antes de entrar a la acción. Benito Pérez Galdós más o menos hacía igual.

Ya he divagado demasiado. Adelanté sin querer queriendo algo que tenía reservado para otra entrega.

No hay un método exacto para escoger qué acontecimientos del mapa de argumento abarcar en un capítulo. Muchas veces un solo suceso puede requerir un capítulo entero o hasta más. Pero, (¿has dicho pero?) el mapa de argumento nos sirve como pauta para determinar en qué orden narraremos... narraremos... en el mar, el mar, el mar.

Veamos como ejemplo el mapa que presenté en la última entrega.

No elegí como primer capítulo el momento en que Dalia —la antagonista víctima— obtiene sus poderes para evitar un inicio del siglo XIX

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No elegí como primer capítulo el momento en que Dalia —la antagonista víctima— obtiene sus poderes para evitar un inicio del siglo XIX. Opté por aparecer un titán que ataque la ciudad capital de Soteria. Ese ataque dura un capítulo. El siguiente hecho, cuando la hija de Nayara y Derek riñe a los Maestres por los destrozos de la lucha, también ocupa su propio apartado. Sin embargo, las partes donde ella pide ayuda a sus padres y su madre muere, terminaron en el mismo capítulo. ¿Cuál fue mi criterio entonces? Ahora explico: entre más complejo sea el acontecimiento, más palabras para narrarlo.

Si he impartido mi clase justo como pensé, ahora estarás preguntándote qué tan largo debe ser un capítulo. La respuesta corta es: tú decides. Muchos expertos sugerirán 3000 palabras; otros, 1500; y alguien más dirá hasta 20 hojas tamaño carta con interlineado simple. Yo empecé el Sueño de los reyes siguiendo el último consejo. Ahora con un poco más de experiencia... y edad... pienso que dependerá del medio en el cual planees publicar tu historia. Lo de 1500 a 3000 palabras es perfecto para Wattpad pues la mayoría de los lectores acceden por teléfonos inteligentes. Así les proporcionarás una lectura cómoda. En cambio, la longitud de El sueño es adecuada para formato físico... porque ese era mi plan. Ya contaré otro día cómo decidí pasarlo a esta plataforma.

Me detendré aquí por ahora. En la próxima entrega les daré una ficha útil para organizar la información dentro de los capítulos. ¿Recuerdan qué les dije sobre abandonar la vida bohemia? Lo harán... al menos mientras escriben su novela.

Adiós, pequeño mío,
papá se va a cazar.
Traerá la piel de un conejo
para que no pases frío.

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