La vuelta al mundo en ochenta palabras.

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Recuerdo haber leído en cierto libro de WP (no diré cuál) que ahora los títulos son muy creativos, basta poner "X profesión y yo" para alcanzar un montón de lecturas. Mi doctora y yo, mi cocinera y yo, mi mecánica y yo, la luchadora profesional y yo... bueno, para variar, este apartado lleva el nada original título que ya vieron. Solo cambié una palabra. Aunque, dado el tema a tratar hoy, resultó bastante adecuado. Seguimos atorados... perdón, estudiando la descriptiva. Es el turno de los universos o mundos o como quieras llamarlos. No iremos de lo general a lo específico. Trataremos las ciudades, aldeas y edificios en general como una parte de este inmenso todo.

Los personajes cobran vida en la imaginación del lector; pero se desarrollan en mundos literarios. De hecho —y para tu disgusto—, hay diversos tipos de mundos. No estudiaremos a detalle cada uno. No tiene caso. Lo que haremos es primero saber cuáles son y porqué te interesa conocerlos y qué tienen que ver con la descriptiva.

Antes de proseguir, quiero que suban conmigo al DeLorean del Doc Brown para dar un viaje en el tiempo, a la remota época en la cual escribí el capítulo Saludos a Vero de este libro.

Antes de proseguir, quiero que suban conmigo al DeLorean del Doc Brown para dar un viaje en el tiempo, a la remota época en la cual escribí el capítulo Saludos a Vero de este libro

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No necesitas que una historia sea cierta para que resulte verosímil. Bastará si la narración se ajusta a las reglas que has definido. La más sencilla, por ejemplo, es que la magia sea real. Habrá magos, hadas, elfos y otros seres capaces de realizarla. Lo contrario también es cierto. Incluso puedes hacer que un personaje se burle de otro por creer en ellos y eso será suficiente para dejar claro que no existe la hechicería ni nada parecido. Pero, ¿dónde quedan la novela histórica o la policial? Puede resultar creíble para algunos leer cómo Gengis Kan sale de su yurta por la mañana con un kimono dorado y carmesí; los que conocemos un poco la vida del conquistador no nos tragamos semejante patraña. Suponemos que el autor de ese bodrio no se documentó adecuadamente. Así que... ¿no alcanzan solo las reglas que definas para tu mundo? En mi opinión, depende de qué relates. Para narraciones de corte realista, definitivamente no.

Ya sabes por qué te interesa conocer los mundos literarios. Ahora necesitas un empujón extra... desde un acantilado.

Los mundos en la literatura son visiones de realidades que se diferencian por los espacios, acciones y personajes que las habitan

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Los mundos en la literatura son visiones de realidades que se diferencian por los espacios, acciones y personajes que las habitan. En general, se distinguen once tipos.

1. El mundo cotidiano busca crear la ilusión de la realidad cotidiana, sea del presente o pasado, por medio de descripciones objetivas y detalladas de personas, lugares, acontecimientos o acciones posibles en cualquier época. Te recomiendo como referencia el cuento La fiesta ajena, de la escritora argentina Liliana Heker.

2. Como su nombre lo indica, el mundo onírico, se asocia a los sueños. Rompe con la lógica, el tiempo y el espacio además de sorprender a los lectores al plantear situaciones impensadas. Aunque necesita de lo real para manifestarse, en realidad es sólo fantasía. Ejemplo: La noche boca arriba, de Julio Cortázar.

3. El mundo mítico no rompe con la realidad, como podría creerse al principio, sino que la plantea de un modo muy diferente. Los mitos son relatos anónimos que nos remiten a un pasado remoto o al origen del mundo; se caracterizan por la presencia de acontecimientos y personajes sobrenaturales como dioses, semidioses, héroes. Surgieron como respuesta del ser humano para explicar fenómenos que, en la antigüedad, no podía. La Ilíada y la Odisea son la muestra clásica de este inciso.

4. La diferencia entre el mundo realista y el cotidiano consiste en que el primero siempre tiene cronología y hechos comprobables. Y las tiene porque se trata del mundo tal cual como lo conocemos. El llano en llamas de Juan Rulfo ejemplifica esta categoría.

5. Las historias del mundo fantástico comienzan, por lo regular, en uno realista o cotidiano con el que rompe por obra de fuerzas sobrenaturales o inexplicables. Pero, en el transcurso de la obra, se explica todo de forma natural o mística. La primera resuelve el conflicto o enigma dando razones lógicas para nuestra realidad y la otra responde al mundo fantástico. Ejemplos: Los magos, de Lev Grossman y Las crónicas de Narnia, de C.S. Lewis.

6. El mundo de la ciencia ficción aspira a ser verosímil y augura las consecuencias de los avances tecnológicos, sea progreso o destrucción. Los robots, ciborgs, extraterrestres, aparatos de última generación están presentes en las obras de este inciso. Yo, robot, de Isaac Asimov es una lectura obligatoria si piensas escribir en este género.

7. Las utopías son mundos que hacen referencia a lugares inexistentes y perfectos, pero que puede ser posibles. Generalmente, proponen modelos sociales o de desarrollo nacional. Lo contrario a esto es la distopía. Véase 1984, de George Orwell y Un mundo feliz de Aldous Huxley.

8. El mundo maravilloso no tiene nada que ver con Gumball Watterson.

En realidad, es aquel donde habitan los duendes, hadas, elfos y toda clase de fauna mágica

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En realidad, es aquel donde habitan los duendes, hadas, elfos y toda clase de fauna mágica. Todos los hechos aquí ocurridos son inexplicables para nuestra lógica; por lo tanto, se asume que son ciertos. Los cuentos del folklore, Disney y El señor de los anillos entran en esta categoría.

9. En el mundo de lo real maravilloso se entrelazan la fantasía y la cotidianeidad de una forma única. Todo lo narrado es posible, aun si transgrede las leyes lógicas. El milagro y lo racional coexisten sin que los personajes experimenten extrañeza. Macondo es el ejemplo más conocido.

10. El mundo legendario pertenece a la tradición oral y a las leyendas. En algunos casos, se basan en hechos históricos y en otros en el saber popular.

11. El mundo absurdo es donde vives... perdón, es aquel fuera de la racionalidad, ya que la conducta de los personajes no posee causas lógica y sus acciones carecen de sentido, lo cual da la impresión de que están locos o no tienen propósito en la vida, independiente de que las situaciones causen gracia al lector.

Ya que conoces todos estos mundos, pronto diseccionaremos uno para que sepas cómo crearlo. Descuida, no será tan grotesco como cuando le hicimos lo mismo a Rayita.


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