Te amo

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Los emotivos discursos habían hecho llorar a más de uno.

Las mujeres sonreían mientras silenciosas lágrimas se deslizaban por sus mejillas.

Los hombres lloraban discretamente, pero si les daba la luz del sol se les veían los ojos brillantes.

Helena miraba encantada el amor que sus padres se profesaban. Era muy tierno. Will veía las lágrimas que caían por sus mejillas y las enjugaba con suavidad cada vez que tenía la oportunidad. Helena sonreía y lo besaba.

Daphne y Ryan estaban algo descolocados por ser los más pequeños, pero se daban cuenta de que lo que ocurría allí era grande. Y prestaron atención el noventa y cinco por ciento de la ceremonia. El otro cinco por ciento, la última parte, comenzaron a correr y perseguirse entre las mesas.

Bonnie estaba muy emocionada. Se había parado junto a Dan para observar a sus amigos, y tenía la cabeza apoyada en el pecho de él.

Evanna se acariciaba el vientre con ternura y miraba a los dos niños correr entre las mesas. Se imaginaba a su pequeña Amelia haciendo lo mismo que ellos. Por suerte, sólo faltaban un par de meses para su nacimiento.

Joanne miraba la escena muy conmovida. Las palabras de Daniel y Bonnie la habían hecho sonreír, pero las de Emma y Rupert la habían emocionado muchísimo. En el fondo, Bonnie tenía razón: Aquel matrimonio no fracasaría porque encerraba en sí verdadero amor.

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Lo crean o no, la recepción terminó después de la cena. La jornada había sido espectacular y muy memorable.

Al día siguiente, sin duda la boda sería el titular en todos los periódicos y revistas del corazón. Los fotógrafos autorizados tenían tantas fotos que, con todas ellas impresas y colocadas una sobre la otra, podría hacerse una réplica de la Torre Eiffel.

Al salir de la recepción, Mark, Julie, Arthur, Will, Helena, Daphne y Ryan fueron a la casa de los dos primeros.

-Bien, niños, ha sido un día muy largo para todos. Es hora de irse a dormir. Pónganse sus pijamas y por favor acuéstense. Mark y yo estamos muy cansados y necesitamos dormir. Hágannos ese favor.

Los niños asintieron. Cada uno se fue a su cuarto.

Una vez acostados ambos, Mark le dijo a Julie:

-Da para pensar. Lo del matrimonio.

-Sí. Siempre quise casarme. Pero no sé si por iglesia. Los grandes festejos no son lo mío. Creo que soy más sencilla.

-Pues en ese caso... Creo que podríamos... Considerarlo, ¿cierto?

-¿Me estás pidiendo que me case contigo?-Preguntó Julie incrédula.

-Si quieres, claro. Ya somos grandes. Si prefieres seguir como estamos...

Julie negó, divertida.

-Claro que me casaré contigo. Te amo, Mark. No importa la edad que tenga.

Él sonrió y le besó la frente.

-También te amo.

Los niños, por su parte, se habían acostado. Daphne y Helena en su cuarto, Arthur y Ryan en el suyo y Will en el suyo. Los tres cuartos tenían dos camas. En el caso de las chicas, las habían puesto una junto a la otra para que tuvieran más espacio. Por eso a Will le costó hablar sin despertar a Daphne.

-Pst, Helena.

Nada.

-Pst, Helena.-Susurró.

Junto al río Támesis (Emma Watson y Rupert Grint) [Grintson]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora