-¿Qué quieres? ¿Qué tengo que hacer para que me lo devuelvas?

-ahora nos estamos entendiendo. ¿Ya te acordaste de mí?

-si, eres amiga de Mel, nos conocimos en aquellas vacaciones, trabajabas en el mismo bar. ¿Puedo hablar con Sam?

-No. El está bien, no le voy hacer daño.

-quiero hablar con él, por favor…

-está bien- se oyeron unos pasos y luego un pequeño llanto.

-¿papá?- dijo con la voz entre cortada.

-campeón, ¿estas bien?

-si, pero quiero volver contigo, la casa de la tía Ruth no me gusta, es fría y da miedo con tantos…- antes de que pueda decir algo mas Ruth tomo el teléfono.

-el está bien, se acostumbrara.

-¡HIJA DE MIL...! ¿QUE MIERDA QUIERES? ¿DINERO? SOLO DI CUANTO.

-¡NO! Quiero una cita contigo, tengo que ofrecerte algo. Ven solo y todo saldrá bien, Sam y tú volverán a estar juntos- sin decir nada mas termino la llamada.

-¡¡creo que es donde esta!! Por lo que Sam dijo solo hay un lugar al que lo puedo haber llevado!!

-tenemos un amigo en común que vive bajo el sótano de una pista sobre hielo, el lugar es frio como la Antártida, y dado que estamos en Miami, no hay muchos lugares en donde haga frio. Hasta donde sé el se encuentra de viaje.

-Señorita será mejor que nos pase la dirección ahora- le dijo uno de los oficiales.

Mi teléfono volvió a sonar solo que esta vez era un mensaje.

Te espero en media hora en este lugar. Ven solo, nada de policías y menos de esa estúpida que tienes por novia. En media hora te en envío la dirección.

-tengo que ir.

-Sr, déjenos manejar esto a nosotros.

-¡NO! ¡SE TRATA DE MI HIJO!

-lo entiendo, pero tenemos que idear un plan, no se preocupe recuperaremos a su hijo.

Con un plan en mente me fui a reunir con Ruth a la dirección que me había enviado. Estaba nervioso, no por mi sino por Sam y Payton, se le había ocurrido una idea y se reusaba a no formar parte de ella.

Durante todo momento se mantuvo conmigo, no hacía falta que dijera nada, solo sostenía mi mano y me calmaba cuando lo necesitaba.

La dirección que Ruth me había pasado era la de un galpón abandonado, la puerta de entrada se encontraba entre abierta por lo que entre. El interior se encontraba iluminado por velas, todas rodeaban una mesa decorada con un  mantel blanco, velas rojas  en candelabros y para finalizar dos platos y copas de vinoso.

La maldita lunática tenía preparado una especie de cena íntima para los dos. El sonido de unos tacos me llamo la atención y dirigí mi mirada hacia donde provenían. A medida que se acercaba fui distinguiendo la figura de una mujer, llevaba un vestido rojo con un corte en la pierna derecha, cuando la luz de las velas ilumino su rostro, pude ver que se trataba de Ruth.

-me alegro de que hayas llegado.

-¿Qué es todo esto?

-te dije que quería una cita.

-¿y qué te hace pensar que yo  quiero una cita romántica contigo?

-tengo a tu hijo, por lo que no te queda opción- dijo encogiéndose de hombros. Se convirtió en la segunda mujer en la que quería estampar mi puño es su cara.

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