Cinco meses después….

Brandon:

Me despierto y siento que algo está mal, comienzo a tantear el otro lado de mi cama, y me doy cuenta de que estoy solo. No me gusta. Desde hace tres semanas Payton y Zoe prácticamente viven con nosotros.

Todo empezó cuando después de una tarde de lluvia Payton pesco un fuerte resfriado, prácticamente la arrastre a mi casa para poder cuidar de ella. Cuando se recompuso y se quiso volver, le hice creer que me había contagiado, entonces se tuvo que quedar a cuidar de mí, luego convencí a Sam para que fingiera que se encontraba enfermo por lo que tampoco se pudo marchar.

Y así fue como Payton , Zoe, Nicanor, Milo, Sam y Oliver llevamos tres semanas conviviendo juntos, y no me puedo quejar, me he acostumbrado tanto a tenerlos cerca que ya no puedo dejar que se marchen. Creo es esta semana me toca enfermar a alguna de las macotas.

En estos cinco meses muchas cosas han cambiado menos el amor que siento por ella. Zoe se encontraba totalmente sana, Judith resulto ser compatible por lo que se pudo realizar el trasplante, solo necesita hacerse chequeos mensuales. Con respecto a David, Payton no logro perdonarlo del todo pero permite que este en la vida de Zoe. Se ha convertido en un abuelo absolutamente baboso y procura compensar todos los años que estuvo alejado.

Y ahora oficialmente me había convertido en el padre de Sam, hace unos días Elizabeth Sanders me trajo los papeles que me declaraban el padre de Sam, nadie podría alejarlo de mi

Hipnotizado por el olor a tocino y huevos revueltos me levanto, al llegar a la cocina me encuentro con Payton luciendo uno de mis bóxers y una remera que apena le llega al ombligo.

Me acerco lentamente y la abrazo por la espalda lo que hace que pegue un pequeño grito.

-¡¡me asustaste!!

Apoyo mi cara en el hueco que se forma entre su cuello y el hombro y aspiro su aroma –te levantaste antes –casi suena a un reclamo, pero es que me encanta despertar enroscado a ella.

-me sonaban las tripas, mi cuerpo me pedía comida.

-eso es bueno, perdiste algunos kilos después de que te agarro esa gripe –toco su cintura y puedo sentir sus costillas, ella se estremece y se retuerce en mis brazos pero no me aleja sino que se pega un poco más a mi pecho.

-cásate conmigo –susurro suavemente a su oído, hace dos semanas que se lo pido pero su respuesta siempre es no.

-No –se dio vuelta y me dedico la mejor de sus sonrisas –sabes que te amos más que a mi vida, pero el casamiento es algo para lo que no estoy lista. Así que deja de preguntármelo. ¿No te cansas?

-un hombre necesita ilusiones, y un día me vas a decir que sí. Lo sé. Voy a realizar la mejor de las propuestas de casamiento, y me vas a decir que sí.

-no te dije que si, cuando le enseñaste a Nicanor a caminar con un cartel en la espalda, tampoco cuando lo escribiste en el espejo del baño, y ni siquiera cuando escribiste con kétchup en mi hamburguesa. Se te están acabando las ideas.

-eso nunca, ya veras, soy un hombre paciente –bese sus labios y ella coloco sus brazos en mi cuello, la estreche aun mas contra mí y gimió al sentir mi erección matutina. Por suerte los niños se encontraban en la casa de los padres de Payton por lo que no seriamos interrumpidos.

-Brandon –su estomago rugió y se puso colorada –todavía tengo hambre.

-está bien, está bien. Tenemos toda la tarde para nosotros. Primero desayunaremos pero luego no saldremos para nada de la cama.

golpeando fuerte¡Lee esta historia GRATIS!