Brandon

Lo que más disfruto de ser el Ángel Negro es ver la emoción en la cara de los niños. Al principio tengo que admitir que amaba la atención del público femenino, pero llegado a un punto uno se cansa de eso, sobre todo cuando se tiene una novia tan maravillosa como la mía.

Pero al igual a como lo hago en un ring de verdad me dejo llevar y termino permitiendo que las mujeres de la familia de Payton se me acerquen. La que más miedo me daba era una de sus tía, que al pasar por su lado me había metido lo que supongo era su número de teléfono dentro de mis pantalones, y no tengo bolsillo

Trate te buscar a Payton con la mirada pero no la encontraba por ningún lado

-mejor apura el paso que estas mujeres me están dando miedo –no era el único que estaba siendo manoseado, El Llanero también la estaba teniendo difícil, supongo que a los otros dos no se le arrimaban porque lucían algo intimidantes.

Los primeros en luchar habían sido El Llanero y La Roca. Resultaba divertido ver como les costaba mantener el equilibrio en ese ring inflable pero resultaba bastante práctico a la hora de hacer acrobacias.

Luego de que El Llanero ganara, era mi turno. Para el publico El Mastodonte y yo éramos eternos rivales, lo que nadie sabía es que en la vida real nos llevamos muy bien.

Una vez más volví a buscar a Payton con la  mirada pero seguía sin aparecer en mi campo de visión. La lucha comenzó y los dos comenzamos con el espectáculo, al principio siempre me dejaba dar unos golpes para dar emoción a la pelea pero luego siempre terminaba ganando. 

Llegado el momento El Mastodonte me levantaba sobre su brazos y me dejaba caer a partir de allí era el momento en que tomaba fuerza de aliento de los niños me recomponía y ganaba, pero esta vez cuando me levante El Mastodonte ya no se encontraba parado en el ring.

En su lugar había una morena vestida en cuero. Llevaba puesto unos pantalones negros d cortos (súper cortos de hecho) un top que dejaba al descubierto su ombligo y un antifaz. Era lo mas sexy que podía existir en el mundo, y se encontraba enojada conmigo.

No había duda alguna que se trataba de Payton, esas hermosas piernas largas solo podían ser de una persona. ¿Pero porque se había disfrazado?

-¿nena?

-¿seguro que soy tu nena? Te veías bastante contento siendo manoseado por todas.

-¿estas celosa?

-no

-si, si lo estas, te ves muy linda celosa, creo que te voy a poner celosa más seguido.

-¡¡ni se te ocurra!! – no me dio chance a decir nada más porque cuando me di cuenta había echo una especie de vertical atrapando mi cuello con sus piernas mientras se encontraba cabeza abajo.

-nena, adoro tus piernas pero me está faltando un poco el aire – Payton aflojo su agarre y yo aproveche la oportunidad, la tome por la cintura para levantarla y que quedara a mi altura.

Las niñas comenzaron a apoyar a Payton mientras que los niños me apoyaban a mí.

-admite que estas celosa

-no – no la soltaria hasta que admitiera que estaba celosa, pero ella no dejaba de moverse mientras que con sus piernas se sujetaba a mi cintura, por lo que tome su rostro y le estampe un beso lo que hizo que todos pronunciaran un ¡ohhhhh!

Payton al principio se dejo pero cuando la sentí sonreír sabía que estaba tramando algo y fue en ese momento en que ella mordió mi lengua y luego se bajo de mi regazo.

golpeando fuerte¡Lee esta historia GRATIS!