Brandon

Hay días en que uno no debería salir de la cama, es algo que se siente en el aire. Desde el momento en que abrimos los ojos sabemos que no vamos a tener las cosas fáciles. Pero aun así te levantas y cumples con tus obligaciones.

Respire honde, arroje las sabanas a un costado y decidí dar comienzo al día, pero en el momento en que mi pie derecho toco el piso sentí un dolor.

-¡mierda!-uno de los autos de juguete de Sam se encontraba justo allí, debajo de mi pie, me agache para tomarlo y luego arrojarlo contra la pared

Sé que el juguete no es el culpable de mi mal humor pero se siente bien poder descargarse aventando objetos inanimados.  La razón de mi enojo era mi situación con Payton, anoche no habíamos llegado a ningún acuerdo, quedamos en que lo pensaría y prometió que se dejaría de esconder de mí.  Por el momento seguiríamos manteniendo todo en una amistad.

Al llegar  a la sale me encontré a Sam sentado en el sillón viendo unos dibujos animados, el se reía fuerte y ni siquiera note mi presencia hasta que me deje caer a su lado. En su regazo tenía un tazón de cereales.

-¿Qué haces despierto tan temprano?

-no tenia sueño y me había dado hambre.

-¿y porque no me despertarse? Yo te podría haber preparado algo mas nutritivo-él se encogió de hombros y se llevo una cuchara de cereales a la boca.

-cuando vivía con mi mami, yo siempre le preparaba el desayuno y se lo llevaba a la cama. Aunque solo se preparar cereales, como soy chiquito no me dejaba tocar la cocina.

Sentí mi corazón romperse, cada vez que  me contaba alguna historia sobre como tenía que cuidar de su madre o hacer algo por sí mismo, un sentimiento de impotencia me invadía a la vez que odiaba a Mel por no haberme contado antes de su existencia.

-¿que te parece si te preparo un poco de huevos, tocino y tostadas y yo me como eso que preparaste?

-¡siii, me encantaría! Gracias papa.

-no hay porque pequeño, tome su tazón y me dirigí a la cocina.

Luego de que se me cayeran tres huevos en el piso, rompiera el frasco de azúcar y se me quemara la primera tanda de tostadas, lo que solo me confirmaba una vez más que hoy no era mi día, puede por fin preparar un desayuno decente.

Mientras Samuel desayunaba yo me puse ordenar un poco nuestra casa. Lave la ropa sucia, cambie las sabanas incluso limpie los baños. Si me había convertido en toda un ama de casa. Era la primera vez que me tocaba cuidar de alguien más que no sea yo, y creo que lo estoy haciendo bastante bien. Aprendí a cocinar, inscribía a Sam en un colegio, lo ayudo con su tarea, me ocupo en todos los sentidos de él, solo espero que todo eso sea suficiente para que no me lo quiten.

Alrededor de las tres de la tarde decidí llamar a mi madre, necesitaba que cuidara de Sam mientras yo trabajaba en el bar. Técnicamente me tendría que quedar hasta la apertura y luego Matt se haría cargo, por lo que no serian muchas horas.

-¿Cómo esta mi niño bonito?

-espectacular, en mi mejor momentos, nunca he estado mejor en toda mi vida.

-el sarcasmo es la forma más baja de humor

-pero la más alta expresión de ingenio-le respondí

-a mí con esas no, ¿Qué pasa? ¿Siguen los problemas con Patón?

-si… no… no sé, aclaramos las cosas pero seguimos en stand by, cambiemos de tema mejor. Necesito pedirte un favor. Podrías cuidar de Sam en la tarde, me toca ir al bar esta tarde.

golpeando fuerte¡Lee esta historia GRATIS!