Brandon:

-será mejor que nos vayamos –Silvia no respondió a la pregunta que le había hecho la mujer.

-abuela, me compras un jugo también, tengo  sed.

-entonces, si es ella –volvió a preguntar la mujer, que hasta donde sé, su nombre es  Judith.

-eso no es de tu incumbencia, vuelve a tu vida Judith.

-por favor solo quiero… -la voz de la mujer se corto por las lagrimas que corrían ahora por su rostro –hola linda, soy Judith –dijo mientras se arrodillaba y quedaba a la altura de Zoe

-hola soy Zoe, mucho gusto, ¿vendrás a mi fiesta de cumpleaños también?

No tengo idea de quien esta mujer, solo sé que altera a Silvia, supongo que se habrán peleado en el pasado, pero no entiendo que tiene que ver con Zoe, y la reacción que tiene al verla.

-Judith, ¿Qué pasa? – el hombre con el que estaba hace unos minutos  se acerca a Judith pero ella no responde, luego ve a Silvia y su rostro se vuelve serio vamos -Judith, levántate, vamonos.

-es su hija, es igual  a él, es hermosa – Judith seguía sin voltear la mirada, no podía despegar los ojos de Zoe.

Cuando el hombre me dirigió la mirada descubrí quien era. Su rostro era una versión madura de Jesse el padre  de Zoe, sus ojos eran tan verdes como los de ella.

-¡¡mírala David, es igual!!

-Judith, anda levántate ya de una vez, nos vamos de aquí.

-ve con tu marido Judith, no empeores las cosas.

-¿tienes algo que decir Silvia? – pregunto seriamente el marido de Judith.

-tengo muchas cosas que decir, pero nada que mi nieta deba escuchar –se la veía tan calmada, pero estaba en pose de leona defendiendo a uno de sus cachorros.

-vamos Judith, aléjate de esa bastarda. No quiero saber nada de esa familia que tanto nos quito ya.

Lo mato, quien se piensa que es para hablar así de mi pequeña, cuando se dio media vuelta para marcharse lo agarre de la nuca para que viera bien la cara de quien estaba a punto de rompérsela –que dem… -no  lo dude dos veces y estrelle mi puño derecho contra su mandíbula.

-no hace falta que te diga porque fue eso, vuelves hablar una vez mas de esa manera de ella y te rompo la cara.

El idiota quedo en el suelo tocándose la quijada mientras que su mujer miraba con la boca abierta como nos íbamos.

Tome a Zoe en brazos y camine hacia la salida. Silvia se quedo pagando las cosas. Necesitaba salir de ese lugar y calmarme porque si no volvería allí adentro y lo mataba.

-¿Por qué le pegaste a ese señor?

-dijo algo feo sobre alguien a quien quiero mucho.

-vale, entonces se lo merecía.

-si pequeña y mucho –por  suerte no había entendido que se refería a ella.

Silvia salió del supermercado, asi que ayude a Zoe a que se sentara nuevamente en la parte trasera de la camioneta.

Ahora ambos nos encontrábamos fuera del auto por lo que Zoe no nos podía escuchar.

-No tenías porque haber hecho eso.

-nadie se mete con las personas que quiero. ¿Eran los padres de Jesse, verdad? –ella solo asintió.

-La mujer, o sea su abuela, se veía conmovida al ver a Zoe.

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