Payton:

Jamás creí que volvería a sentirme de la manera en la que me siento, Brandon me hace sonreír de una forma en la que hacía tiempo no lo hacía. Habíamos pasado la mayor parte del tiempo acurrucados en su sofá besándonos y alimentándonos.

Pero nuestra pequeña burbuja se tenía que pinchar, ambos teníamos obligaciones que no se podían hacer esperar.

Cerca de las dos de la tarde y a regañadientes abandone la casa de Brandon, el tenía que ir a buscar a Sam y yo tenía que ir por Zoe.

Acordamos que ambos hablaríamos con nuestros pequeños y le explicaríamos la situación. Por un tiempo hasta que todo pase lo mantendríamos en secreto y luego cuando Beth se marchara hablaríamos con la asistente social.

Antes de ir por Zoe, pase por mi departamento a cambiarme. Brandon me había prestado una camisa para que no tuviera que salir con mi vestido de la noche anterior, pero estoy segura que mi madre pondría el grito en el cielo si me llegara a ver con la camisa de un hombre.

Una vez cambiada, tome mi moto y me dirigí hacia lo de mi madre, pero decidí pasar antes por un lugar al cual no iba hace mucho tiempo, no por desinterés sino por el dolor inmenso que me provocaba.

Aparque mi moto en la entrada justo donde se encontraba un puesto de flores, aproveche y compre un ramo de jazmines, eran sus favoritos.

Comencé a caminar por el camino de tierra hasta llegar a su tumba, sus padres habían mandado hacer una lapida de mármol en donde habían tallado:

Jesse Jonathan James

Adorado hijo y gran amigo

Ni siquiera una mención de la hija que estaba esperando.

El día del funeral sus padres habían intentado prohibirme que me quedara, ellos me echaban la culpa de su muerte y se encargaron de recordármelo eso día. A pesar de sus quejas les hice frente, tenia tanto derecho como ellos de permanecer allí, yo no era la que lo había abandonado, habían sido ellos, pero por respeto preferí callarme y no decirles nada. Jack también había salido en mi defensa ese día, y luego de decirle unas cuantas cosas a sus padres se sentó a mi lado sosteniendo mi mano en todo momento.

Desde ese día, solo he vuelto unas cuantas veces. Al principio porque me constaba aceptar su muerte, pero luego cuando Zoe nació lo que me impedía venir era saber que jamás tendríamos una vida juntos.

Pero hoy había venido por una razón, necesitaba terminar una etapa y comenzar a vivir en verdad mi vida. Jesse fue lo más lindo que me pudo pasar pero era hora de dejarlo atrás.

Su tumba se encontraba en las ultimas parcelas del cementerio subiendo por una colina, en ese sector prácticamente no había arboles por lo que el sol daba de lleno.

A cada lado de su lapida se encontraban un florero, retire las flores que se encontraban marchitas y coloque los jazmines que yo había comprado, luego me deje caer. Cruce mis piernas y comencé hablar

-perdón, sé que no he venido muy seguido a visitarte. Pero quiero que sepas que te extrañe cada segundo que no has estado a mi lado.

El jamás respondería pero se sentía bien decir las cosas en voz alta.

-en unos días Zoe cumplirá los seis años, estoy segura que querrá venir a verte.

-hubiera deseado que la conocieras, ella es igual a ti,  tiene tus ojos, tu sonrisa e incluso tu personalidad, aunque salió algo testaruda como yo, pero tiene esa gracia que solo tu tenias. Tiene mucha gente alrededor que la quiere.

golpeando fuerte¡Lee esta historia GRATIS!