Dos semanas después

Brandon:

Me desperté sintiéndome el hombre más feliz de la tierra, hace dos noches había tenido mi despedida de soltero, (la cual había sido bastante alocada, todavía no me crece el bello de las piernas) por lo que me encontraba mas que listo para sellar mi amor con Payton.

Hoy me caso, me lo volví a repetir. Todavía no puedo creer que me haya dicho que si, y mucho menos que nuestras madres hayan tenido todo listo en solo dos semanas. Ambas pensaban que nos casábamos por apuro, pero la única prisa que tenía era que Payton sea oficialmente mía.

Por suerte conseguimos una muy buena fecha en la iglesia, y como la recepción  la realizaríamos en el bar, no tenia que preocuparme de nada. Gary y Rebeca se estaban encargando de todo.

Lo único que me molestaba era que mi madre había insistido en que pasemos nuestra última noche de solteros separados.  Por lo que Payton se encontraba en la casa de ella preparándose, mientras que yo me encontraba en la nuestra. Si nuestro hogar, una vez que acepto casarse conmigo no iba a soportar que sigamos viviendo separados.

Luego de la boda empezaríamos con la ampliación de la casa para que cada uno tenga su cuarto y Payton pueda tener su estudio de revelado.

-¡¡papa!! ¡¡Tenemos hambre!! –ambos se habían quedado conmigo mientras Payton se arreglaba para este día.

-ustedes dos siempre tienen hambre, parecen pirañas en vez de niños –me fui acercando  a ellos mientras los amenazaba con llenarlos de cosquillas, los tres corríamos como locos por las sala. Una vez que los atrape ambos reían y se intentaban zafar de mis brazos.

-¡papi basta! –cada vez que Zoe me llamaba de esa manera algo se rompía dentro de mí. Es increíble como con una simple palabra ella podía ponerme de rodillas y obtener lo que quisiera de mí.

-está bien, ¿Qué quieren comer?

¡¡Pizza!! –respondieron los dos

-bueno será mejor que vayamos  a la pizzería de la esquina porque no tenemos nada.

Al llegar pedimos una grande con todo. Últimamente Payton solo cocinaba cosas que incluyeran cebollas y eso a los pequeños no les gustaba, pero para no hacerla sentir mal, comíamos un poco y el resto se lo dábamos a escondida a Milo y luego yo les daba sin que ella me viera algo más rico.

Y dado que los preparativos de la boda la tenían algo agotada, se dormía en seguía, por lo que nunca se dio cuenta de lo que hacía.

Sam se llevo un bocado a la boca y sonrió – ¡esta buenísima! Pero, ¿Cuándo veremos a mama? –el día que Sam la llamo de esa manera Payton lloro tanto que Sam pensó que había hecho algo malo. Pero luego ella le explico que estaba emocionada porque él la considerada esa forma. Hasta ahora no ha vuelto a llamarla por su nombre.

-en unas horas, esta poniéndose linda para la ceremonia.

-¡¡pero si ella ya es linda!! No tiene que hacerse nada –dijo cruzando sus brazos sobre el pecho.

-tranquilo campeón, ya falta poco, ustedes la verán antes que yo, así que no te quejes, que tu abuela no me deja acercarme a ella. Pero tengo una idea ¿Qué tal si la llamamos?

-¡¡siiii!! –gritaron al mismo tiempo y se inclinaron sobre la mesa para que pudieran escuchar

El teléfono sonaba, pero tardaba en contestar, era raro. Volvimos a intentarlo y esta vez sí respondió.

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