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Al subir al avión, los chicos la miraron en silencio. Ella llevaba un buzo grande y un jean negro que la hacían ver mas pequeña aún. Pasó directo por el pasillo y se sentó en uno de los primeros asientos clavando su vista en la ventana.
-¿Qué pasó? -preguntó Andy, confundido.
-No lo sé. -suspiró William y miró hacia donde se había ido ella.
-Dejala.-dijo Toby tomándolo del brazo y haciendo que tome asiento.
Harold se puso los auriculares y se dejó caer en el asiento, seguido de Andy, William y Toby.
Scott tenía los ojos fijos en el asiento de ella. La veía con los pies sobre el asiento y las manos apretadas en los bordes de una fotografía que pronto guardó en su mochila para ocultar el rostro entre sus rodillas.

La banda británica estaba conformada por cinco jóvenes. Andy Watson, de 20 años, ojos gris ceniza y cabello castaño, corto. Toby Lowell, castaño de ojos celestes, 21 años. William Crane, 24 años, ojos azules y cabellos castaños que le caían sobre los ojos. Harold Gibbs, 19 años, cabello castaño por los hombros y ojos color esmeralda. Y Scott Town, moreno de ojos café., 21 años.

Scott se puso de pie, se sentó junto a William y sacudió su hombro con suavidad. La señaló a ella con la cabeza y el chico de los ojos azules se puso de pie de inmediato y caminó hacia ella.
-Hey,-susurró- ¿Qué pasa?
Elizabeth lo miró con lágrimas en las mejillas y él la rodeó con sus brazos desconcertado.
-¿Qué pasa, Elizabeth? ¿Por qué lloras? Contestame por favor.
-¿Conocías a mi mamá? -preguntó ella en un susurro.
Él sintió que su corazón se encogía en  su pecho. La presionó entre sus brazos con fuerza.
-Si.-susurró casi sin voz.- La conocí. -entonces supo que su madre jamas le había hablado a ella sobre sus padres.- Era igual a vos. Tenía el pelo tan largo como lo tenes ahora y compartía esos ojos grises que tanto fascinaban a todos. Siempre reía y amaba cantar. Ella me enseñó a mi.
Ella guardó silencio pero él no la soltó. Continuó hablándole sobre todo lo que recordaba de su madre durante un largo rato, hasta que el sueño la venció por completo.
Él acarició su espalda en silencio mientras ella dormía.
-¿Está bien?-preguntó Andy tomando lugar a su lado.
-Me preguntó por su mamá. Es tan chiquita... Andy no quiero volver a verla llorar nunca mas en la vida. Sé que recién ahora la conozco y que tengo mucho que aprender de ella pero creo que puede reparar todo lo que está pasando en mi vida. Me refiero a que ella es la que puede ayudarme a volver a ser yo.
-¿De verdad lo crees?
-Si. Va a ser difícil. Voy a conocerla, voy a mimarla y a darle el cariño que veo que necesita. Quiero poner un voto de confianza en esto. No digo que vaya a ser sencillo, es una adolescente y me aterra no poder controlarla pero, por Dios, realmente quiero esto.
-Entonces estoy con vos, hermano.-dijo él sonriendole.
Al aterrizar, la despertaron. Ella se puso de pie mientras se desperezaba y refregaba sus ojos. Tropezó con su mochila y Harold la sostuvo antes de que cayera.
-Cuidado, nena.-dijo con tono suave mientras la miraba con ternura.
-Yo..eh...mmm... quiero dormir.
Él rió y le sonrió mientras la guiaba a la salida del avión. William lo miró molesto y la tomó a ella de la mano.
-William.-se quejó ella, adormecida.
-¿Preferís a Harold?
-No.-dijo ella recostando la cabeza en su pecho y cerrando los ojos suavemente.
Él la abrazó con fuerza, sonriendo, y le besó la frente.
-Creo que a alguien le gusta dormir.-dijo Toby, pasando junto a ellos. Elizabeth levantó su mano y ellos rieron.
Era de noche en Londres. Elizabeth miró el cielo cautivada por las estrellas y bostezo mientras todos subían al auto para ir a la casa.
Scott la miró en silencio, preguntándose de quien sería la foto que ella tenía en su mochila.

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