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-Perdoname.-dijo Andy apenas ella abrió sus ojos. Estaban solos en la habitación de hospital. El horario de visitas había acabado hacía horas pero él seguía ahí. -Perdoname por hacerte esto, mi amor. Por Dios. Te amo. Mi vida, te amo. Perdón. No puedo creer que todo esto haya pasado.
-Andy...-susurró ella extendiendo sus brazos hacia él.
El joven la abrazó con fuerza y lloró sobre su hombro durante un largo rato.
-Sé mi novia.-suplicó.- Que Scott se vaya al demonio. No me dejes así.
Elizabeth lo apartó con suavidad para luego besarlo con delicadeza y cuidado.
-¿Es un si?-preguntó él.
-Nunca podría decirte que no.-susurró ella mientras las lágrimas le recorrían el rostro.
La puerta se abrió y entró William. Se frenó en seco al verlos.
-Yo venía feliz a decirle que venía otra vez a la gira conmigo y vos ya la hiciste llorar.-le dijo a Andy, enojado y ella rió, tomando la mano de su novio.
-¿Voy a ir con vos?-preguntó.
-Si, preciosa. Vas a venir conmigo.
Ella sabía que todos querían ignorar el hecho de que ella había tomado hasta la médula y estaban en un hospital tras varios días desquiciados, así que intentaría ignorarlo también aunque sabía que Pock no la dejaría.
-¿Y Pock?-preguntó.
-Él ya está armando sus valijas y las tuyas. Parece que le gusta viajar.
Elizabeth rió nuevamente y su primo le tendió la mano.
-Vamos, cambiate y vayamos a buscar a los demás. -dijo. Ella lo miró unos segundos y lo abrazó con fuerza.
-Lo que dije antes de irme... William, no era cierto. Nada es culpa tuya. Te amo. No sos responsable de nada salvo de hacerme sentir bien.
-Lo sé. -dijo él.- Cuando te sentís muy mal a ese punto, soles decir cosas que no queres decir.
-Lo hice muchas veces.-dijo ella.
-No importa. Porque te conozco. Sé que no queres decirlo realmente. Ahora andá a cambiarte, no me gustan los hospitales.
-A mi tampoco. -susurró ella y se metió en el baño.
-¿Volvieron? -le preguntó entonces a Andy y este asintió.- No vuelvas a cagarla.

-No sé como voy a pararme en el mismo escenario que Scott.-masculló Andy.
-Vas a hacerlo porque siempre fuimos sus ídolos y no le gustaría ver a sus ídolos separarse. Ya está sonriendo más, no tenemos que arruinar esto.
Escucharon un golpe proveniente del baño y ambos se acercaron.
-Malditos pantalones.-la escucharon mascullar y tuvieron que contener las carcajadas.
A los pocos minutos, salió sobando su codo y haciendo puchero sin ser consciente de ello. Andy se acercó y la besó con suavidad.
-¿Estás bien?-ella asintió sin decir nada y él rió.- Dejame ver.
-¿Sabes? Te ves como una nena chiquita que se cayó en la calle y no quiere admitir que le dolió.-dijo William y ella se ocultó en el pecho de su novio mientras se le escapaban las lágrimas.- Sos una nenita. Vení acá. -ella caminó hacia él y él dejó un beso en su codo.-¿Mejor? -ella asintió y él le besó la frente.- Vamos.
Elizabeth buscó a Andy con la mirada y él entrelazó sus dedos a los de ella. No quería dejarla nunca más en su vida, no quería volver a verla en un hospital, no quería que nada de eso se repitiera.
Y lo lograría, porque antes había estado cegado por las palabras de Scott, pero ahora conocía toda la verdad y no permitiría siquiera que ese idiota se le acerque.

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