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-Hace dos meses.-dijo Andy bajando las escaleras.- Llevamos juntos dos meses. No estamos haciendo nada malo. ¿No queres ver a tu prima feliz?
-No te quiero cerca de ella.-dijo William, frío.
-Pero no vas a separarnos. No vas a hacerlo porque se lo prometí a ella.
Andy salió, cerrando la puerta con furia. No quería pelear con William, se lo había prometido a ella.
Cuando su primo subió, ella dormía pero no se veía tranquila. Las paredes de su cuarto habían sido remodeladas. Ella se movió y él se paralizó.
-Andy.-susurró dormida.- No te vayas. No...te...
Comenzó a buscarlo a tientas sin abrir sus ojos. Se veía asustada. William se acostó junto a ella y la rodeó con sus brazos. No sabía cómo demonios había llegado a ese punto, cómo había ignorado el hecho de que había algo entre uno de sus amigos y su prima. Cuando Scott se lo dijo, él no quiso creerle. Para eso había ido a la casa, ¿No? Para que le dijeran que no era así. Pero se encontró con un panorama completamente diferente.
-¿Andy?-William besó su frente, sin pronunciar palabra alguna.- Vamos a poder salir de esto, juntos, como lo prometiste. William va a aceptarlo, tiene que. No quiero perderte, no a vos.
La desesperación en la voz de ella lo hizo estremecerse. ¿Estaba enamorada? ¿Realmente temía perderlo? ¿Creía que él no iba a dejarlos estar juntos? ¿Iba él a dejarlos estar juntos?

-No vas a perderlo.-susurró William, con un hilo de voz, mientras la presionaba mas contra él.- Si es lo que realmente queres, no vas a perderlo.

Elizabeth enmudeció y él no agregó nada mas.
Pero a las palabras de William se las llevó el viento porque antes de que Andy regresara, ella ya estaba en un avión rumbo a su casa, con su tía Ruth.
Ella maldijo para sus adentros y juró jamás volver a mostrar la debilidad que había adoptado en la casa de Ten Eyes.

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