.33.

51 3 0

-¡Basta!-gritó Pock y ella lo miró con los ojos llenos de lágrimas.-¡Pará, Elizabeth!
Ante los gritos, William, Andy, Harold, Toby y Scott entraron con rapidez. Les sorprendió verla despierta, con lágrimas en el rostro, mordiendo su lengua con fuerza. La sangre brotaba pero ella no se detenía.
-Basta.-gritó Pock, sacudiéndola mientras las lágrimas caían por su rostro.- Elizabeth, no lo hagas. No podes hacerlo. Tenes que quedarte.
Los enfermeros entraron y todo se volvió una locura, entonces Pock se acercó, y le besó la mejilla. Automáticamente soltó su lengua y se dejó caer en la cama.
-Hay que parar la hemorragia.-dijo uno de los enfermeros.
-Vas a estar bien.-dijo Pock, acariciándole el pelo mientras los enfermeros trabajaban, conscientes de que, si la sacaban, ella terminaría con el trabajo que había iniciado.- Si, linda. Vos vas a estar muy bien. Vamos a solucionar todo. Juntos. Yo voy a ayudarte siempre. Si, chiquita. No quiero que vuelvas a hacer algo así. -ambos se miraban mientras los demás guardaban silencio.- Te quiero. No podes irte ahora que te quiero. Sos mi única amiga. ¿Te atreverías a romper mi corazón?
Ella le sacó el teléfono, escribió y se lo dio.

No tenes corazón, insensible. Lo dejaste en mi cama mientras yo dormía en la bañera.

Él rió y le besó la frente. Las comisuras de sus labios se elevaron con suavidad y William sonrió, acercándose a ella. Besó su mano y los enfermeros se retiraron. Elizabeth dejó que su cabeza se hundiera en la almohada.
-Le duele la lengua.-dijo Pock con tristeza en la voz.- Como vuelvas a querer morir...-advirtió y todos notaron que es lo que ella buscaba. Por eso había tomado tanto. Por eso había pretendido morir desangrada mordiendo su lengua.- Estás me las vas a pagar, chiquita. ¿Cómo se te ocurre hacer llorar a un tipo con mi pinta?
Rió cuando ella lo hizo y volvió a acariciarle el rostro. Se veía exhausta, débil.
-Dormí un poco.-pidió su amigo y ella asintió sin soltar la mano de su primo.
-¿Qué pasó? -preguntó William.
-Una dotación interminable de vodka.-respondió él.- Días sin salir de la habitación. Dijo que saldría muerta en una camilla. Estuvo cerca. Pero va a estar bien. Yo sé que ella va a estar bien si Andy vuelve.
-No va a hacerlo.-dijo Scott, pero nadie respondió.- Creí que...
-No, Scott. Ya no, hermano. Nos amamos, no te interpongas. La estás lastimando.-dijo Andy.
-¿Y yo no la amo?
-Ya tenes su virginidad.-le cortó Pock.- No mereces nada de ella. Absolutamente nada. Te enojaste porque dijo el nombre de Andy. ¿No entendes que ella solo quería pensar que, al menos, era a Andy a quien se la entregaba? La destruiste.
-Yo no quería...
-Si. Si querías.-le cortó.- Ahora dejalos ser felices. Por cierto, vos no la amas. Si la amaras, no habrías hecho lo que hiciste.
-Andate.-pidió Harold, firme.- Andate porque no quiero golpearte.
Scott salió de la habitación y Toby lo siguió.
-Él no la violó.-le dijo Harold a Pock.
-Si, la violó.-dijo este bajando la mirada y presionando la mano de ella con suavidad.- William se había ido a buscarlos a ustedes y ella dormía. La violó esa noche. Estaba en el cuarto de ella cuando ustedes llegaron. Estaba violándola en ese momento mientras cubría su boca. Nadie entró. Él no se fue después de eso. Tuvo la cara para pasar la noche en esa cama.
William la miró a ella con los ojos llenos de lágrimas y besó su mano repetidas veces.
-¿Por qué creen que se fue?-preguntó Pock.- ¿No lo ven? No puedo creer que la hayas dejado para que ese imbécil estuviera bien.
Andy se dio media vuelta y caminó hacia la puerta.
-¿A dónde vas? -preguntó Harold.
-A intentar mantener mi promesa de no matar a Scott.



¿Sueño o pesadilla?¡Lee esta historia GRATIS!