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Efectivamente, tras el concierto, ellos subieron a prepararse. Cuando Andy bajó no podía evitar sentirse nervioso, siempre estaba nervioso con ella. Elizabeth había cambiado mucho pero él ya no le temía a eso. Sabía que su chica seguía ahí, él podía verla aunque ella no le daba esa misma posibilidad a los demás.
Ella apareció pasados unos minutos. Llevaba un top negro de encaje con mangas largas y una pollera blanca varios dedos sobre la rodilla. Su cabello, ahora castaño, caía suelto por su espalda y ella sonreía con suavidad. (Multimedia) Andy no podía apartar sus ojos de ella, cautivado, enamorado hasta los huesos.
-Estás hermosa.-dijo con sus ojos clavados en los de ella.
-Vos estás muy lindo.-observó ella, mordiéndose el labio con suavidad.-Amo verte en traje.
Él rió y buscó su mano para besarle los nudillos y luego invitarla a salir del hotel.
-¿No que está para comérsela?-preguntó alguien a sus espaldas.
Andy se puso delante de Elizabeth de golpe y Scott levantó sus manos en señal de inocencia.
-Dejala en paz.-dijo.
-Hermano, después de escucharla gritar tu nombre mientras le pedía que me ame, no voy a parar.-dijo el moreno. Claramente había tomado.- No voy a dejarla hasta escucharla gemir mi nombre.
Un puño voló en dirección de Scott. William miró a su prima, quien lucía aturdida, y luego a Andy.
-Sacala de acá.-pidió.

Todo era silencio en el auto. Andy presionaba el volante con fuerza y apretaba la mandíbula. Ella miraba en silencio por la ventana. El giró, con intenciones de volver y matar al infeliz de Scott.
-Andy, no.-pidió ella.- Andy, pará el auto. Andy, pará, por favor.
Él se detuvo de golpe y ella clavó sus uñas en el asiento. Golpeó el volante con violencia y la vio sobresaltarse. La pasó a sus piernas y ella le sostuvo la mirada.
-No lo hagas. Está borracho. Puede lastimarte. No lo hagas.-pidió en un susurro.
-Lo que él dijo...
-Lo que él dijo es verdad.-le cortó ella.- Dije tu nombre. No importaba lo que hiciera, dije tu nombre. Andy, él está enojado porque dije tu nombre. Te está provocando porque te odia, no le des el gusto. Sé que no queres golpear a nadie, no dejes que te obligue a hacer algo de lo que después vas a arrepentirte.
Él la miró unos largos segundos y entonces la besó. Elizabeth tenía razón.
-Está bien, mi amor.-dijo él y le besó la frente.- Perdón, tenes razón. Tranquila.
-Te amo.-susurró ella.
-Vamos a cenar.-dijo él y luego rió.- Dijiste mi nombre.
-Siempre voy a decir tu nombre.-dijo ella volviendo a su asiento y él sonrió, besando su mano.
Después de cenar, dieron un largo paseo por la ciudad. Iban tomados de las manos, hablando, riendo.
Entraron en el hotel y se metieron en la habitación de él, besándose.
Scott comenzó a tirar cosas contra la pared, furioso. No quería escucharlos. No quería saber que ellos estaban amándose en la habitación de al lado. Él estaba amándola y ella lo dejaba, a él si. A Andy siempre lo dejaba.

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