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Al llegar a la cabaña escucharon gritos. William se aproximó con rapidez y abrió la puerta.
-Dame, Pock.-se quejó ella.
-No. Te dije que no. No quiero verte con todas estas mierdas. Ya lo sabes Elizabeth. -gritó el chico en respuesta.- Estoy harto de esto. Llamalos y deja de hacer esto.
-No.-dijo ella mas tranquila.- No puedo llamarlos. Solo...
-Dejalo ahí.  Estamos hablando bien. No hay necesidad.
William la vio guardar el cigarrillo y dejarse caer en la cama con una pollera corta negra y un top que él no lograba descifrar si era un corpiño o no. Su pelo estaba completamente negro y se veía mas largo. Junto a la cama, había una botella de vodka sin terminar. ¿Qué demonios había pasado?
-¿Vas a llamar a Andy?-preguntó el tal Pock cuando ella tomó su teléfono. Tenía el pelo negro, llevaba una camiseta blanca y un pantalón caído. Estaba muy tatuado para su gusto.
-No. ¿Por qué mierda llamaría a Andy? Él debe odiarme y tiene toda la razón para hacerlo. Necesito....
-No.-le cortó William, cuando la vio tomar la botella. Ambos lo miraron y el cristal se hizo añicos mientras el vodka se dispersaba por el suelo.
Ella sintió que el mundo se caía a sus pies y se sintió asustada y confundida. Se apresuró a alcanzar la ventana y salio por ella, siendo atrapada por brazos ajenos.
-¿Amor?-susurró Andy confundido. Sintió que moriría entre sus brazos en ese preciso instante. No podía estar pasando. ¿Cómo se había permitido traicionar y defraudar a Andy de tal modo?- Elizabeth, ¿Qué pasó?
Ella quiso soltarse pero él no lo permitió, la aferró con fuerza y la obligó a voltear. La chica no se sentía capaz de mirarlo a los ojos, sabía que Andy debía despreciarla. Pero no fue así, los labios del chico encontraron los de ella con rapidez. Elizabeth no pudo resistirse, jamás podría. Colocó su mano en la mejilla de él y dejó escapar las lágrimas. Andy se despegó de sus labios para besar su frente y presionarla contra su pecho.
-Mierda, odio que haga eso.-se quejó Pock saliendo de la cabaña.
William enmudeció al verla en brazos de Andy. Ahora comprendía a que se refería su mamá.
-¿Está llorando? -preguntó Pock sorprendido.- Al parecer ya aflojo.
-¿Qué? -preguntó Toby.
-Nada. La chica tiene sentimientos.
-Claro que si.-dijo el rubio.
-Bueno, no te la agarres conmigo. Desde que la conozco es una maldita busca problemas que me trae loco de un lado para el otro. No es mi culpa que nunca la haya visto llorando sobria.
William volvió a mirarla, hundiéndose en brazos de Andy y una pregunta se clavó con fuerza en su mente, ¿Qué demonios le habían hecho?

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