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Un sollozo despertó a Andy. Debían ser cerca de las dos de la mañana. Se llevó las manos al rostro y volteó, topándose con el pequeño cuerpo de Elizabeth a su lado. Sus músculos tensos dejaron en claro que no había reparado en la presencia de él. Una mano de deslizo por su cintura, atrayendola hacia el cuerpo de él.
-¿Qué pasa, mi amor?-preguntó en un susurro.- ¿Por qué lloras?
-Arruine nuestra cena, ¿No es así? Arruine todo. Siempre hago lo mismo.-su voz se oía rota, dolida.- Nunca tendría que haberme metido en todas esas cosas. Había otras formas para salir adelante y yo tomé la peor.
-Shh...-murmuró él.- Tranquila, amor. Estoy acá. No arruinaste nada. Solo pensé que era mejor dejarlo para otro día. Necesitaba que descansaras y estuvieras bien.
-Te prometo que no voy a volver ahí nunca mas.-dijo y secó sus lágrimas.- Te lo prometo. Ya no mas whisky, ni cigarrillos, ni peleas. Nada de eso. Te lo prometo.-su tono fue bajando con suavidad.- Te lo prometo.
-Está bien.-murmuró él dibujando círculos en su espalda.- Tranquila, mi amor. Todo está bien. Todo está bien. Nada va a pasar. Estoy con vos. Te amo ¿Si? Te amo muchísimo.
Ella lo abrazó con fuerza y él besó su frente con suavidad. Su nena estaba asustada y él debía hacer que eso ya no pasara. La respiración de Elizabeth comenzó a volverse mas tranquila y su corazón detuvo su ritmo frenético mientras sus brazos perdían fuerza y ella caía dormida entre los brazos de Andy.
-Ojalá vieras lo que yo veo.-susurró él.- Me gustaría que supieras lo orgulloso que estoy de vos, lo feliz que me haces y lo poco que me importa si tenes tatuajes o queres tomar una copa de vez en cuando. Te veo, Elizabeth, y lo único que puedo hacer es soñar toda una vida con vos. Y si hoy te caíste, mañana vas a estar de pie, porque yo voy a ayudarte. Siempre voy a ayudarte.
No pudo dormir en toda la noche, torturado por la imagen de ella llorando. No había pelea, ni whisky, ni cigarrillo que superara esa imagen acompañada de la sensación de impotencia ante su dolor.
Andy la amaba, claro que si, y por eso se encargaría de que ella volviera a ser inmensamente feliz.

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