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Los cinco cantaban en el escenario mientras ella los esperaba a un lado, escuchándolos en vivo por primera vez. Llevaba puesta la ropa que le habían dado los encargados de vestimenta y se sentía incómoda. Se sentó en el suelo con sus piernas cruzadas y miró hacia el escenario topándose con la mirada sorprendida de Scott, quien no volvió a despegarle los ojos de encima.
Al acabar, el guardaespaldas la llevó hacia la fiesta donde los encontraría a ellos. Permaneció en un lugar apartado vestida con ese short tiro alto y ese top que la incomodaba muchísimo. Cuando su primo y los demás entraron, ella permaneció en su lugar.
Scott no podía dejar de buscarla con la mirada y, al encontrarla, se sintió desconcertado pero tentado a ir con ella, a abrazarla, a besarla. Quiso ir hacia ella pero Andy se le adelantó.
-¿Amor?-preguntó, y Scott se desconcertó por completo.- ¿Qué haces vestida así?
-Ellos me lo dieron.-dijo ella bajando la vista.- No me gusta esto, Andy.
Él se sacó su campera de cuero y se la dio a ella antes de apartarla del grupo de gente.
-Vamos a casa.-susurró él en su oído y ella lo miró tristemente.- No quiero quedarme en esta fiesta. Acompañame a casa, Elizabeth.
Ella asintió con suavidad.
Scott los vio salir y subirse al auto, sintiendo la sangre arder en sus venas. No iba a dejar que Andy le ganara.
Cuando Andy y Elizabeth entraron, William estaba allí, cruzado de brazos.
-Quiero una explicación.
-Solo la traje a casa.-dijo Andy, fastidiado.- Yo no quería estar ahí y menos con ella vestida así.
-¿Y por eso tiene tu campera?
-William...-susurró ella.
-No.
-Dejala hablar.-advirtió Andy.
-No me saques esto, William.-pidió ella y sus ojos se cristalizaron mientras se aferraba a la mano de Andy.
Su primo la miró con desaprobación y corrió fuera. Andy la rodeó con sus brazos y la pegó a su pecho. Por mas que ella intentara escapar, fue imposible. Él no tenía intención alguna de dejarla ir.
-Amor. Amor. No voy a dejar que te vayas. Por favor.
-Él no puede hacerlo.-dijo ella volteando.- No puede apartarte. No lo dejes. No dejes que lo haga.
William los miró desconcertado. ¿Hacía cuánto tiempo estaban juntos Andy y Elizabeth?
El chico de los ojos color gris ceniza la entró a la casa y, tras una seña de William, la llevó a su habitación. Tendría que dar una larga explicación en cuanto la chica conciliara el sueño.

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