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El rostro de William estaba rojo y su boca se movía mientras se marcaban las venas de su cuello, pero ella no lo oía, solo lo miraba aturdida. Cuando la mano impacto contra su rostro, cayó y comenzó a ser consciente de lo que ocurría. Quiso ponerse de pie pero volvió a caer. Inspiró profundo y logró pararse y enfrentarlo, completamente furiosa.
-No vuelvas a tocarme.-dijo amenazante.-Que ni se te ocurra volver a ponerme una mano encima. Por esto misma mierda no quería venir. Para que me decís que todo va a estar bien si después vas a hacer esto.
-Yo no soy el que salió y llegó borracho y fumando andá a saber que a las seis y media de la mañana.
-¡Si pensaras un poco en vez de joderme la vida solo porque sí, te darías cuenta por qué tomo! Pero no merezco ese tiempo ¿No? ¡Era mejor cuando no me conocías!
-¿Qué era mejor? ¿Vivir en el psicólogo?
-Al menos ahí todo estaba mejor. Ahora no voy al maldito psicólogo porque dijo que quizás algunas personas no están hechas para esta vida.
Lágrimas cargadas de furia rodaban por sus mejillas mientras gritaba pero no se detenía porque ya no podía hacerlo, porque el alcohol estaba haciéndole soltar todo lo que no había podido decir antes.
-¡Y es tu culpa! ¿Por qué me trajiste acá? ¿Por qué pensaste que yo disfrutaría todo esto? Es tu mundo, William, no el mio. Este no es mi maldito mundo y vos no sabes lo que es estar día tras día tratando de encajar en un lugar en el que no hay espacio para vos. Tenes todo servido en bandeja de plata y no ves que no es tan simple para los demás. Y lo peor de todo es que en tu mundo perfecto no hay lugar para los demás y ni siquiera escuchas lo que tienen para decirte. Porque lo intenté, si me hubieras escuchado cuando te necesité nada de esto habría pasado.
Todos guardaban silencio. Los ojos de ella pesaban cada vez mas pero no se detenía, ya no podía hacerlo.
-Puede que la psicóloga tuviera razón. Sería mejor que me muriera de una puta vez en lugar de seguir jodiendolo todo.
-Ya basta.-dijo Andy, interponiéndose entre ella y su primo.- Necesitas tranquilizarte, Elizabeth. Estas borracha y cansada.
-¿Por qué sos el único que me entiende?-preguntó ella hundiéndose en su pecho.
Andy la rodeó con sus brazos, despegando sus pequeños pies del suelo y la llevó a su habitación.
-Tranquilo.-dijo Toby, poniéndole una mano sobre el hombro.
-No voy a estar tranquilo hasta saber que fue lo que la hizo cambiar así. Sé quien puede decírmelo, él va a llegar dentro de tres horas. Su nombre es Pock y se ve justo como ella ahora. Despiértenme si llega.
Scott tragó duro y dijo que él esperaría al chico. Debía deshacerse de él antes de que abriera la boca y lo condenara.

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