.40. (Final)

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Los medios explotaban desde la declaración de Harold, presentando a su novio y a su hijo. El caos rodeaba a la banda y todos estaban más nerviosos que de costumbre.
Andy quiso tomar a Elizabeth pero ella se apartó. Es decir, a todos los problemas que tenían como banda, se sumaba el momento crítico que atravesaban ellos dos.
-Mi amor, ¿podemos hablar?-pidió Andy.-Sólo quiero saber qué pasa.
-No puedo ahora. Tengo que ir a buscar...
-¿A Scott? ¿Para qué? ¿Qué van a hacer ahora juntos?
-¡Por Dios, Andy! ¿No podes confiar un poco en mi?
-Si confío en vos.
- No. No lo haces. Preferiste creerle a los medios que atenderme a mi el teléfono. Te necesitaba, Andy, y vos no estabas. Te necesitaba ahí. ¿No lo ves?
-¿Qué estás queriendo decirme?
- Que... nada.-suspiró.- No quiero decirte nada.
Quiso irse pero él la tomó por el brazo. La jaló hacia su cuerpo y La rodeó con sus brazos.
-Necesito tomar en este momento.-murmuró ella.- Necesito tomarme toda una botella de whisky. Me siento muy mal con toda está mierda. Necesito que vuelvas.

-Estoy acá.-murmuró él.- Tranquila. Yo sé que... este no es nuestro mejor momento, pero todo está bien si te quedas acá. Quedémonos juntos.

-Te necesitaba.-sollozó ella.- Andy, de verdad te necesitaba y necesito.

-Estoy acá, no voy a irme.-acarició su espalda una y otra vez, sentándose en la cama.- Shh, vení acá. Estoy acá. Te amo.

Elizabeth se sentó en sus piernas y dejó que él la abrazara con todas su fuerzas.

-No te vayas con él.- suplicó.- Quedate conmigo. Quedate acá, dejame arreglarlo todo.

Besó su frente con fuerza y bajó a sus labios. Pensó que ella no lo dejaría, pero le siguió el beso. Al notarlo, estaba sobre ella y había lágrimas en sus mejillas.

-Te amo.-susurró sobre sus labios.

-Te amo.-dijo ella, de igual modo.- Te amo demasiado.

-Quiero hacerte el amor en este momento, pero no puedo. Necesito calmarte, secar tus lágrimas, abrazarte con fuerza, encontrar el modo de remediarlo todo.

-Voy con Scott porque no quiero que siga tomando tanto.-musitó ella.- Sé lo que se siente querer morir.

-Amor...

-Sólo quedate conmigo.- suplió Elizabeth.

Habían suspendido el concierto de esa noche por problemas con las entradas, así que todos descansaban en la casa. Scott entró al cuarto en el que ella se quedaba y la vio dormida, abrazada a Andy. Al instante, quiso romperlo todo. Se suponía que ella tenía que estar con él, no volver siempre a brazos del idiota de Andy. 

Se encerró y empezó a tomar más y más, sabiendo que ella jamás lo amaría.


Elizabeth despertó entre los brazos de Pock. Él la cargaba con la vista fija en el frente mientras bajaba las escaleras. Al notar que la chica había despertado, la aferró con más fuerza.

-Pock, ¿dónde está Andy?-preguntó en un susurro.

-Tenemos que irnos, Veneno.

-¿Y mi primo? Pock, ¿dónde están todos?

Vio las lágrimas acercarse en sus ojos y se estremeció. Algo no andaba nada bien. Quiso bajar pero él lo impidió. Los policías pasaban por su lado, apurados, hablando de cosas que ella no entendía. Vio las ambulancias y toda la desesperación aumentó.

-No es seguro ser famoso.-escuchó que decía un oficial a la prensa.- Los dramas te rodean y hay personas que simplemente pierden la cordura.

-Pock, decime dónde están todos.-suplicó.

-¿Te acordas cuando estábamos en casa y fuimos a la primera pelea?-preguntó él.-¿Te acordas que me prometiste que las cosas estúpidas no iban a ir más allá de ese ring y esa cabaña? No quiero cosas estúpidas esta vez.

-No podemos ir a casa, no sin Andy, William, Harold, Toby, Scott...

-Están muertos, Elizabeth.-soltó y miró la calle por la que avanzaba.- Están todos muertos. Creo que ahora es hora de levantarse, salir de la pesadilla que siempre tuvo sabor a sueño pero terminó por aniquilarnos.

Scott sacó un arma y se la puso en la cabeza. Elizabeth cayó, aún pegada a su pecho. El cuerpo sin vida la rodeaba, la acunaba, le gritaba que era hora de abrir los ojos, de dejar de soñar, porque la vida no es un sueño.


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Final. Un poco cruel pero final. 

Todos necesitamos abrir los ojos en algún momento. La vida no es eterna. Podemos morir de un segundo al otro sin previo aviso. Hay que vivir el día a día, porque no sabemos cuántos días le quedan a nuestros calendarios.

Espero que les haya gustado la novela y que puedan dejarme, en los comentarios, sus opiniones y cómo imaginaron a cada uno de los personajes.

Gracias por leer, nos vemos en otro libro. ♥

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