Twenty Nine

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-Hola. -Saluda sonriendo y apoyándose en el marco de la puerta.

Lo miro seria, cierro la puerta y salgo fuera.

-¿Qué quieres? -Pregunté cansada.

-Ah, pues... Venía a avisarte.

-¿Estarás de coña? -Me río. -Y yo que antes te tenía miedo, ahora me das risa chaval.

-¿Sabes? Yo te quería. -Añade, y esas palabras me llegan al corazón, porque yo llegué a estar muy pillada por ese chico y me arruino la vida, salió conmigo por una apuesta que hizo con un amigo que todavía no sé quién es y me humilló delante de todo él instituto.

-Mira Jose, tus mentiras se las cuentas a otros porque a mí ya no me las cuelas.

-Me da igual. -Dice enfadado y me agarra las dos muñecas con bastante fuerza. -Yo solo te digo que tengas cuidado, cariño. -Termina y me da un beso en la mejilla, lo miro con cierto asco y entro en mi casa dando un portazo.

Miro a mi hermano, él se levanta y viene a abrazarme.

-¿Te ha hecho algo? -Pregunta y niego. -Bien, pues como se vuelva a acercar a ti se va a enterar.

-Me voy arriba, ¿vale?

-Vale tranquila.

Subo a mi habitación y me tumbo en la cama, ¿por qué tiene que venir Jose ahora cuando todo iba a bien?

~~~

Miro el móvil con los ojos bien abiertos sin creérmelo. ¿Qué le pasa a Marina?

Está en la puerta de su casa con un chico, es Jose, claro que sé quién es.
Hace varios años hice una apuesta con el, que ahora me arrepiento de haberla echo.
Decía que había llegado una nueva a su clase ese año, y apostamos que si ella se enamoraba de él le daba 20 euros, y si no lo conseguía el me los daba a mí.

Marco el número de mi chica y la llamo para hablar con ella, no quiero que le haga nada.

-¿Si? -Pregunta al descolgar y sé que ha estado llorando, mierda.

-¿Cariño estás bien? -Pregunto. -Te noto rara.

-No. -Responde. -Pero no es nada, ya se me pasará.

-En serio, estoy preocupado por ti.

-¿Por qué? -Pregunta.

-Porque te quiero.

Se hace un silencio algo incómodo que acaba rompiendo ella.

-Te necesito Jesus.

-¿Qué te pasa?

-No estoy bien. -Admite. -Necesito abrazarte.

Suspiro, no puedo ir ahora.

-Mañana me tienes allí. -Susurro.

-Es que te necesito ahora. -Dice y un escalofrío recorre mi cuerpo.

-Oye, luego hablamos. -Intento terminar la conversación.

-¿Vas a venir? -Pregunta un poco más animada y tardo en responder. -No, no vas a venir.

-No lo sé. -Suspiro. -Te...

Escucho el pitido de que ha colgado y suspiro, tengo que ir a verla.
Bajo a toda prisa al salón para coger las llaves y algo de dinero.

-¿Tú no tenías que estudiar? -Escucho decir a mi padre cuando abro la puerta.

-Eh... -Me rasco la nuca nervioso. -Voy a venir ahora.

-Jesus, aprovecha que esta semana tenéis promoción del disco nuevo y tenemos que irnos a Madrid.

-Marina me necesita papá.

Mi padre me mira y se acerca a mi.

-¿Esa es la fan del hotel? -Pregunta y asiento algo dudoso. -Cuídala. -Sonríe.

Le respondo dándole un beso y salgo rápidamente de casa.

***

Con ayuda de Angela consigo llegar a su casa y llamo al timbre.
Me abre un chico de 18 años más o menos y sonríe.

-Vaya, uno de los Gemeliers. -Sonríe. -Pasa, mi hermana está arriba.

Le doy las gracias y subo a la habitación de Marina, entro sin abrir y veo que está sentada en la cama mirando el móvil.

-Santi quiero estar sola. -Dice y me acerco cada vez más sin decir nada.

La abrazo por detrás y suelta el móvil rápidamente.

-Jesus. -Susurra dándose la vuelta para abrazarme. -Joder cuánto te necesitaba.

-Mi niña, ya estoy aqui. -Respondo estrechándola entre mis brazos, esconde su cabeza en mi pecho y yo apoyo la mía en el hueco que hay entre el hombro y su cuello y nos quedamos en silencio durante unos segundos.
Cuanto necesito estar con ella.

Ni un minuto más {Gemeliers}¡Lee esta historia GRATIS!