Fifty two

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No puedo evitar mirar a Jesus de reojo mientras canta la canción que está sonando, tenemos nuestras manos entrelazadas, sonrío como una boba y vuelvo a mirar al escenario.

-Eh. -Dice dándome en el hombro. -¿En qué piensas?

-No me se la canción. -Me quejo haciendo un puchero.

-Ay, mi niña. -Dice abrazándome con dulzura.

-Jesus. -Susurro pero no me escucha y me da varios besos en la cabeza.

-Dime. -Dice entre risas.

-Te quiero.

-Y yo. -Añade abrazándome con más fuerza.

El concierto pasa con bastante tranquilidad, he de admitir que hemos tonteado demasiado y que hemos estado a punto de besarnos.

Justin anuncia que es un de las ultimas canciones, miro a Jesus que se encoge de hombros y me mira sonriendo.

-Eh. -Me llama y le miro. -¿Sabes? Nunca pensé que estas vacaciones la iba a pasar contigo.

-Ni yo tampoco, y de momento no están siendo tan malas.

-Pues la verdad es que no. Te echaba de menos.

-Y yo también pequeña.

-¡Y otra vez con pequeña! -Me empiezo a reír. -¡Qué te saco un año!

-Verdad, verdad. -Dice levantando las manos y riéndose.

La verdad es que necesitaba estar así con el, realmente lo necesitaba, lo miro a los ojos y sin quererlo le doy un dulce beso en los labios que le sorprende, pero tenía que hacerlo.

-¿Y esto? -Pregunta rascándose la nunca, señal de que estaba nervioso.

-Ya era hora, ¿no? -Respondo algo tímida y me sonríe.

-Si, pero no de esta forma.

Lo miro sin entender nada y algo molesta la verdad, pero él me agarra de la cintura atrayéndome hacia el y me besa con cariño. A esto era a lo que se refería. Sonrío a mitad del beso y nos separamos por el grito de la gente.

-¿Qué ha pasado? -Pregunto sin entender nada.

-Oh, pues que te he besado. -Dice divertido.

-Eso no gilipollas. -Le doy un codazo. -Que por qué grita la gente.

-Se ha acabado. Vaya, me he perdido la última canción.

-Pues hacemos una cosa, de vuelta a casa le pedimos que te la cante y ya está.

-Pues si. Vamos, nos está llamando el de seguridad. -Me agarra del brazo y por suerte llegamos vivos junto al de seguridad, madre mía que de gente.

(...)

-Joder cuanto tarda. -Me quejo mirando el reloj y Jesus empieza a reírse.

-No te quejes tanto, pesada. -Me dice dándome un beso en los labios.

-¿He dicho ya cuanto necesitaba estar contigo? -Le pregunto mirándolo a los ojos y me sonríe tiernamente.

-No. -Dice abrazándome. -¿Me lo repites?

-Te quiero. -Susurro.

-¡Hello! -Grita Justin y me separo de Jesus sonriendo. -¿Os ha gustado? -Nos pregunta.

-Pues si. -Responde Jesus entrelazando nuestros brazos.

-Oh, ¿nueva pareja? -Pregunta mirándonos con una expresión divertida.

-Más o menos. -Respondo contesta. -¿Nos podemos hacer nada foto contigo? -Le pregunto y Jesus me da un leve codazo.

-¡Pues claro, venid! -Dice, la verdad que no sé de dónde saca tanta energía.

Nos sacamos varías fotos haciendo tonterías y nos montamos en la limusina.

-Cuando lleguemos a casa quiero hablar contigo. -Me susurra Jesus al oído.

Durante el camino estoy muy preocupada, no sé que es lo que me puede decir, pero viniendo de Jesus puedo esperarme cualquier cosa la verdad.

-Ya hemos llegado, a ver si nos vemos pronto. -Nos dice Justin sonriendo.

-Ojalá. Nosotros estaremos encantado.

-Si voy a España, te prometo que cantare con vosotros.

Nos despedimos de todos y salimos de la limusina, entramos en silencio y saludamos a Paul.

-¿Qué tal el concierto? -Nos pregunta con una gran sonrisa.

-Increíble. -Responde Jesus por los dos. -Se han portado muy bien con nosotros la verdad.

-Me alegro de que hayáis disfrutado. Subiros a dormir, que mañana hay que levantarse temprano.

Ambos asentimos y subimos en silencio las escaleras, pero justo cuando iba a entrar en mi habitación me agarra del brazo.

-¿Qué pasa? -Le pregunto sin entender nada.

-Quiero hablar contigo.

-¿De qué?

-Oh pues... Que me ha molestado antes cuando no han preguntado si éramos pareja dijeras que más o menos. -Dice nervioso.

-Es que no sabía qué responderle, porque no sé que es lo que somos.

-Pues eso se arregla fácilmente. -Dice sonriendo. -¿Nos damos una segunda oportunidad?

-Prométeme una cosa. -Digo tras un largo silencio. -Que no me vas a hacer daño, por favor.

-Te lo prometo. Te quiero muchísimo.

-Entonces... ¿Y por qué no intentarlo? -Respondo divertida y me da un abrazo.

Necesitaba volver a tenerlo cerca, volver a besarle, y estar con el. Este chico es increíble, y tras todo este tiempo que ha pasado me he dado cuenta que no puedo estar ni un minuto más alejada de el.

 Este chico es increíble, y tras todo este tiempo que ha pasado me he dado cuenta que no puedo estar ni un minuto más alejada de el

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FIN

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