Twenty Six

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Veo a mi amiga sentada en un banco con las manos amen la cara, llego y me siento junto a ella.

La abrazo sin que diga nada porque sé que lo necesita, y en momentos así no hacen falta las palabras.

-Ya está. -Susurro acariciandole el pelo. -No sabe lo que hace.

-¿Y si es verdad? ¿Y si para el soy solo un juego?

-¿Cómo vas a ser un juego? -Pregunto. -Angela eres increíble, y él no sabe lo que de verdad se está perdiendo por no tenerte.

-No sé qué hacer. -Dice levantándose. -Me voy a ir a mi casa, preferiría estar castigada la verdad.

-Nunca digas eso, porque vales muchísimo más de lo que piensas, y eso hay gente que no lo valora, pero yo he acertado teniéndote como amiga, porque eres increíble cariño.

-No sé qué haría sin ti. -Dice abrazándome. -Pero no voy a hablar con el.

-No. -Respondo. -El va a hablar contigo, viene hacia aquí.

~~~

Lo miro triste mientras se acerca, me vuelvo a sentar en el banco y segundos más tarde siento como si alguien se sienta a mi lado. Es él.

Dani no habla, y yo tampoco, yo no tengo nada de qué hablar.

-Lo siento. -Dice.

Lo miro, no tiene buena cara, sus labios están llenos de pintalabios rosa,  y su aliento huele muchísimo a alcohol, al igual que él.

-¿Cómo quieres que te crea si vas así Dani?

-Porque te estoy diciendo la verdad, Claudia. -Responde.

-¡Qué me llamo Angela! -Grito levantándome.

-Joder, Angela no grites.

-¡Pero como quieres que no grite joder! ¡Si no te cuerdas ni de mi nombre!

-No te esperaba aquí, la verdad. -Dice frío mirando al suelo.

-He venido desde la ciudad, sola, me he escapado de casa, estoy castigada, me he peleado con mis padres, y solo por verte a ti, Dani. Y ahora vas tú, que encima ni me esperas aquí. Pues ahí te quedas. -Digo levantándome del banco pero él me agarra del brazo.

-Claudia. -Susurra. -No te vayas, por favor.

-¡Angela! -Grito.

-¡Qué si, que me he equivocado! ¡Pero es que voy borracho! ¿No lo ves? ¡Tú crees que soy consciente de lo que hago a estas alturas! ¡Mañana no me voy a acordar de nada ostias! Lo que si sé, es que me voy a acordar de ti y de lo guapa que vas. -Hace una pausa. -Angela.

-Mira, déjalo. -Se acabó. -Mañana, cuando estés mejor, hablamos, pero se acabo lo que se supone que hayamos tenido. -Digo con lágrimas en los ojos.

Salgo de allí corriendo, llego al metro y me siento.

Después de unos quince minutos llego a mi casa, abro la puerta y veo que no hay nadie. Suspiro y voy hacia la habitación.

-Tía. -Dice mi hermana. -Me he hecho pasar por ti cuando mamá ha venido a despedirse.

-¿Ha colado?

Ni un minuto más {Gemeliers}¡Lee esta historia GRATIS!