One

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-¡Marina! -Grita Ángela, mi mejor amiga. -Embarcamos por la puerta siete.

Ángela y yo corremos, este fin de semana va a ser el nuestro, nos conocimos hace un par de meses por twitter. Las dos somos gemeliers y le di retwitt sin darme cuenta y empezamos a hablar. Resulta que ambas vivimos en la misma ciudad y ahora somos inseparables, nuestros ídolos nos han unido. Es increíble.

-Tía, ¿llevas las entradas? -Pregunto buscando en la mochila.

-Eh... -Ella abre su bolso y suspira. -Sí, menos mal Marina.

-Eso, porque como me quede sin ver a los gemelos por tu culpa no te hablo. -Bromeo.

-Entonces. -Dice mientras llegamos al avión. -Ahora vamos a Madrid, cogemos el metro hasta el hotel, cenamos y vamos a ver la cola, si hay mucha gente y eso.

-Sí. -Respondo. -Si hay mucha gente nos quedamos, y si no pues volvemos al hotel y al día siguiente vamos de compras.

-No sé como nuestras madres han sido capaces de dejarnos ir a Madrid, solas, ir al concierto en platinum y hotel nosotras dos solas.

-¡La vamos a liar! -Grita Angela llamando la atención de la gente.

-Calla jodida. Que nos echan. -Me río.

-Vale vale.

Las dos llegamos al avión, nos nos ha tocado juntas. Estamos las dos en la esquina con el pasillo de por medio.

-¿Quien estará a tu lado? -Pregunta Ángela.

-Pues no lo sé. -Me encojo de hombros. -Ojala no sean aburridos.

-Tía, tía, tía, ¿ese no es Dani? -Tartamudea.

-No jodas.

¿Nunca os pasa que pasais de estar normal, a que el corazón os vaya a mil por hora, te tiemble todo el cuerpo y no seas capaz de pronunciar ni una palabra porque tienes a tu ídolo a escasos metros de distancia y se acerca poco a poco hacia ti? Pues eso me pasa a mí, estoy paralizada. Miro a Angela, y sé que se está aguantando las ganas de llorar, le daría un abrazo si no fuera por el pasillo que hay en medio de nosotras.

-Ay, ay... -Susurro. -Que se acerca. Ángela...

Mi amiga me mira, y ambas sonreímos como unas gilipollas.

-Perdona, ¿este es el asiento 23 A y B? -Pregunta un poco perdido.

-S-Si... -Respondo. -¿Es el tuyo?

-Sí.

Vale, voy a estar una hora con Daniel Oviedo sentado a mi lado, mi ídolo. Le dejo pasar y se sienta a mi lado, me muero.

Seguidamente aparece Jesús y pasa por delante mía otra vez sentándose al lado de la ventanilla. Y después Eva y Juan Carlos, los padres de los gemelos se sientan al lado de Ángela, ¿quien iba a pensar que vamos a viajar junto a mis ídolos y su familia, mi mejor amiga Gemelier, justo dos días antes de cumplir mi sueño con ella?

Ni un minuto más {Gemeliers}¡Lee esta historia GRATIS!