Thirty Seven

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Me despierto con un gran dolor de cabeza y abro lentamente los ojos.

-Buenos días. -Susurra Jesus que está sentado en el suelo de mi habitación sonriendo.

-Quiero dormir. -Me quejo tapándome con la sábana.

-¿Cómo estás? -Pregunta acercándose a mí para dar un beso en mi mejilla.

-Me duele mucho la cabeza,los pies, la espalda... No me quiero levantar.

-Pues son las tres de la tarde. -Responde sentándose a mi lado.

-Joder, déjame dormir.

-Tú, qué sueles presumir por ahí, del cielo que es pintado sobre mi cama, que llena de promesas mi almohada evitas mi mirada. Tú, tan bella y arrogante a la vez, la princesa mimada de un cuento de hadas, la cruz de una moneda sin cara, de largo mi peor error. Y ahora me dices que te vas, lo tienes que pensar. Que no soportas ser el centro de mis lagrimas, seré más fuerte si te vas...

Sonrío tiernamente y abro los ojos para ver cómo entrelaza nuestras manos y la aprieto fuerte.

-Jesus. -Lo llamo y me mira. -Gracias. -Susurro.

-¿Por qué?

-Por lo que hiciste ayer por mí, supongo que estuve insoportable.

-Hoy por ti mañana por mí. -Dice y sé que se refiere a lo de la fiesta.

-¿Sabes? He tenido la mayor oportunidad de haberte encontrado Jesus, te quiero muchísimo.

-Yo también te quiero pequeña.

Lo miro mal y vuelvo a cerrar los ojos, me muevo hacia un lado de la cama  haciéndole un hueco a mi lado.

-Túmbate a mi lado, por favor. -Le pido y para mi suerte me hace caso y se tumba.

-¿No ibas a comer con tu familia? -Me pregunta y abro los ojos quedando cara a cara con Jesus.

-Creo que la comida va a esperar. -Digo dándole un beso en los labios que se alarga bastante y es seguido por muchos besos más.

El se incorpora mirándome fijamente a los ojos.

-Te quiero. -Le digo y vuelve a besarme con bastantes ganas.

Empieza a acariciar mi espalda hasta que llega hasta abajo y con cuidado empieza a subirla.

Deja de besarme y me mira fijamente a los ojos y yo le revuelvo el pelo con cariño.

-¿Qué pasa? -Pregunto quitándole importancia a lo que acaba de hacer.

-¿Quieres? -Pregunta y le vuelvo a besar.

-Sí. -Respondo segura.

~~~

-Venga ya. -Digo llevándome las manos a la cara sin evitar reírme. -Dime que no es verdad.

-Que si. -Añade Dani desde la otra línea del teléfono. -Hay como unas diez niñas en la puerta de mi casa. ¿Qué hago?

-¿Bajar? -Respondo obvia y se empieza a reír.

-Si claro. Yo solo. Con Jesus en casa de Marina. Entonces vendrán y me preguntaran qué por qué no sale Jesus, y yo entonces responderé, pues mira está en casa de la novia que se la está tirando.

Abro los ojos y ahora me empiezo a reír más fuerte.

-Dani tío. -Le digo. -¿Eres capaz de firmar a más de 7.000 niñas y no de ver a unas 10?

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