Forty

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Reviso insegura la habitación y me tumbo en la cama, el sonido de la tablet indica que me están llamando por skype, y es Jesús. Lo cojo y al verlo sonrío, por muy enfadada que esté necesitaba verlo.

-Mi niña, que ganas tenía de hablar contigo. -Sonríe.

-Te echo de menos. ¿Cuándo vienes? -Pregunto.

-Creo que en dos semanas estamos en Madrid.

-Y por allí, ¿qué tal?

Empieza a contarme lo que han hecho estas semanas, y también que Ángela y Dani están un día bien y otro mal, también me pregunta el que como estoy por aquí y hablamos de bastantes cosas.

-Espérate un momento. -Le digo levantándome de la cama.

Dejo la tablet en la mesilla, destapo la cama y me acuesto, ya que son más de las dos de la mañana aquí y allí las siete de la tarde.

-Ya. Que me he metido en la cama.

-No sabes lo que daría por estar ahí contigo. -Dice sonriendo y le miro.

-Jesus, ¿hablamos mañana? -Pregunto. -Son casi las tres de la mañana, mañana me levanto temprano y estoy muy cansada...

-Claro, descansa ¿vale? -Me pide guiñándome un ojo.

-Te quiero. -Digo una vez antes de colgar.

Dejo la tablet cargando y aún estando cansada empiezo a pensar en el, le echo muchísimo de menos, me falta.

***

Me levanto perezosamente de la cama, son las mueve y media de la mañana me he quedado dormida.

Decido subir un Snapchat con en fondo negro "Si estuvieras aquí todo sería de otra manera" lo echo tanto de menos que necesito abrazarlo cuanto antes.

Me visto lo más rápido que puedo y por suerte llego a tercera hora, Ingles.

Me siento junto a Blanca que me sonríe.

-Al final le he dicho que si a Jaime. -Dice y me giro sonriendo.

-Venga ya. -Digo mirando al chico de reojo y veo como la mira.

-Que sí. -Me mira. -Ay. -Añade tapándose las manos con la cara.

-Eres tonta, pero te quiero eh. -Sonrío dándole un leve toque en el hombro.

-¿Cómo llevas lo de Jesus? -Pregunta.

-Lo echo muchísimo de menos Blanca, necesito verlo.

-Seguro que dentro de poco está aquí, verás.

-Dos semanas, dos semanas. -Susurro para mí misma.

~~~

Suspiro moviendo la comida de un lado para otro mientras mi madre, mi hermano y Angela me miran atentos.

-No tengo hambre. -Digo dejando lo que tenía en el plato y me levanto de la mesa.

Creo que es la primera vez que echo tanto de menos a alguien.

-¿Qué te pasa? -Pregunta Angela detrás mía antes de que llegue a los servicios del restaurante.

-Marina. -Suspiro mirándola fijamente y ella sonríe.

-La quieres, ¿no?

-No la quiero, la necesito en mi vida Angela, no aguanto ni un día más aquí.

Angela se acerca a mí y me abraza sin que me lo espere, pero la verdad que lo necesitaba, es algo que lo necesitaba desde hace bastante tiempo.

-Gracias. -Susurro.

-Jesus no te preocupes, que volveremos pronto. ¿Estás mejor? -Pregunta cuando nos separamos.

-Necesito ir al baño.

-Me voy a sentar con los demás, si necesitas cualquier cosa sabes que me tienes aquí para lo que sea.

-Gracias.

Voy al baño y me pongo frente al espejo. Abro el grifo, me echo un poco de agua en la cara para despejarme y la verdad es que me siento algo mejor. Pero aún así la sigo echando muchísimo de menos.

Ni un minuto más {Gemeliers}¡Lee esta historia GRATIS!