Forty Four

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-¿Tía que pasa? -Le pregunto a Marina cuando me llama.

-El otro día conocí a uno en el tren cuando fui a Madrid, y me ha pedido una cita, que ha venido a Sevilla el fin de semana y me ha invitado a cenar. -Dice muy rápido.

-Marina, despacio por favor. -Le pido y me lo vuelve a repetir. -Lo peor es que Jesus se ha enterado porque estaba hablando con él y no le había visto que estaba detrás mía.

-¿Y tú que has hecho? -Pregunto.

-Lo he dejado en leído. -Dice y sé que va a empezar a llorar.

-No llores. -Le advierto. -Marina por favor.

-Esta enfadado conmigo joder. -Dice.

-Voy para allá. ¿Dónde estás?

-Estaba en su casa, ahora en la de mi primo...

-¿Dónde vive? -Pregunto preocupada.

-Pero tu primo está aquí con Dani... -Digo desviando la mirada hacia Juanjo.

-Mi tía es mi mayor apoyo ahora. -Dice, sé que esto me lo ha contado alguna vez, y que habla con ella cuando más la necesita. -Angela no hace falta que...

-Voy a ir quieras o no. -Le callo. -Y ni se te ocurra moverte.

Cuelgo y me vuelvo hacia dónde están los demás.

-¿Qué te pasa? -Pregunta Dani dándome un beso en la mejilla.

-Marina y Jesus. -Suspiro mirando a Juanjo.

-¿Qué les ha pasado? -Pregunta Dani y hace que me siente encima suya.

-Juanjo. -Llamo a su primo y me mira preocupado. Ambos sabemos cómo es. -¿Dónde vives? -Le pregunto y su cara cambia.

-¿Está con mi madre? -Asiento. -Ay, Dios. -Dice levantándose.

-Quiero verla. -Digo mirándolo.

-Vamos Angela. -Dice cogiendo su chaqueta.

-¿Pero qué le pasa? -Pregunta Dani preocupado.

-Luego te llamo cariño. -Digo dándole un beso y salgo tras Juajo.

Nos montamos en su moto y llegamos a su casa.

-Creo que debería hablar con Jesus. -Digo antes de que llame. -O por lo menos intentarlo.

-Está bien. -Dice apoyándose en su moto. -Venga, te llevo.

-Pero que se ir yo sola eh.

-Lo sé, pero no quiero entrar sin ti.

Me lleva a casa de Jesus, llamo al timbre y me abre Juan Carlos.

-Angela. -Sonríe. -Dani no está, ha salido con unos amigos.

-Quería hablar con Jesus. -Digo algo tímida.

-Está arriba, en su habitación, pasa.

-Gracias. -Sonrío entrando y voy a su habitación, llamo y entro.

-Bua, la que faltaba aquí ahora. -Dice y veo como su prima le da una colleja.

-Jesus no puedes ser así. -Dice acariciandole la cara. -Tienes que hablar con ella.

-Angela, sé perfectamente por qué has venido, y no quiero hablar de Marina ahora la verdad.

-No venía a hablar de ella, venía a verte y a ver cómo estas tú. -Miento, aunque parte es verdad.

Su prima sale de la habitación y me acerco a su cama.

-Estoy resfriado, no muerdo. -Añade haciéndome un hueco a su lado.

-¿Qué te ha pasado? -Le pregunto pasando mi mano por su pelo.

-Nada, que el otro día cogí frío en un concierto. -Dice tapándose con la sábana.

Le doy un beso en la frente y sonríe.

-¿Qué os ha pasado? -Pregunto.

-¿A quién?

-Jesús...

-No lo sé. -Suspira. -Soy demasiado celoso Angela, supongo que será eso.

-Ella soporta muchísimo esto Jesus. Comprende que eres famoso, y ella es tu fan. Ella sabe cómo son las gemeliers, y te voy a decir una cosa que se supone que no lo tienes por qué saber. Ella lo está pasando mal, no hay día que no reciba un mal comentario.

-¿Y por qué no me dice nada joder?

-No quiere que esto vaya a más. Pasa de todos y bloquea a la gran mayoría. No quiere empeorar las cosas y por eso se lo guarda todo, algún día estallará.

-No entiendo por qué me dices todo esto ahora y no antes.

-Porque quiero que te des cuenta de todo lo que está haciendo, y lo hace por ti.

-No quería hablar de esto. -Dice tapándose la cabeza.

-No te entiendo de verdad. -Intento decir con calma. -¿Qué te pasa?

-Esto no funciona. Creo que voy a cortar con ella.

Ni un minuto más {Gemeliers}¡Lee esta historia GRATIS!