Forty Five

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Me siento y decido ponerme a estudiar, la selectividad está a la vuelta de la esquina y como no empiece ahora se me juntará todo.

Me pongo cómoda, y lo que llevo consiste en una camiseta de mi hermano ancha y un moño mal hecho. Si total, no voy ha hacer nada más.

Después de algo más de dos horas escucho el timbre de mi casa.

-¡Santi abre! -Grito desde mi habitación y nadie responde. -¡Santiago!

Salgo de la habitación, recorro toda la casa y al ver que no hay nadie abro yo.

Jesus está en frente mía y me extraño por que no me esperaba visita, y menos él.m

-¿Que pasa? -Pregunto cuando veo que me mira de arriba abajo. -Estoy en mi casa, voy cómoda. -Respondo y se ríe. -Anda, pasa.

-Gracias. -Dice entrando y cierro la puerta. -¿Qué hacías?

-Estudiar. -Suspiro. -Menos mal que has venido porque es un coñazo.

-¿Qué tienes examen?

-No, la selectividad que es en Junio y como no empiece ahora me agobio. Y bueno, ¿cómo es que has venido estando malo?

-Quiero hablar contigo. -Dice algo serio y mi corazón empieza a latir más deprisa.

-Claro, dime qué pasa.

-No sé ni cómo empezar... -Dice rascándose la nunca y me estoy empezando a poner nerviosa porque sé que me va a dejar. -No estoy a gusto con todo esto Marina.

-¿Cómo que no estás a gusto? -Pregunto.

-No es que no esté a gusto contigo, sino con toda la situación, los viajes, las fans, los comentarios, la gira, el instituto... No está siendo nada fácil, ¿sabes?

-Claro que lo sé, pero de momento no nos ha ido tan mal...

-Yo no puedo con esto. -Dice llevándose las manos a la cara. -No quiero que lo pases mal por los comentarios, ni que tengas que aguantar a tantas niñas cuando vayamos por la calle, o que si te vean por algún sitio te insulten, es que no... Joder Marina no puedo con eso.

-¿Es por mí por lo que me estás dejando?

-Quiero que estés bien, y sé que conmigo no lo estás. ¿Por qué no encuentras a otro que no sea famoso? ¿Que tenga una vida normal como todos los adolescentes y no yo?

-Porque yo te quiero a ti Jesus. No me importan los insultos que reciba, ¿es que no lo ves? ¿Qué te pasa conmigo?

-Quiero dejarlo. -Admite. -Lo siento, pero yo no puedo más con esta situación de verdad.

-No entiendo nada. -Digo quitándome el moño y tocándome el pelo nerviosa. -De verdad que no entiendo nada...

-Marina yo... Lo siento. De verdad, pero sigo pensando que va a ser lo mejor.

-Si tú lo dices... Pues nada, que te vaya bien. -Respondo levantándome del sofá y voy directa a la puerta.

-¿Marina?

-Ni Marina ni ostias, si no estamos juntos no tienes por qué estar ahora en mi casa Jesus.

El sin decir nada se levanta y sale mientras yo cierro de un portazo.
Me apoyo en la puerta y me dejo caer en el suelo para comenzar a llorar.

¿Por qué todo me tiene que pasar a mí?

Ni un minuto más {Gemeliers}¡Lee esta historia GRATIS!