Forty Two

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Siento unas manos acariciar mi espalda de arriba a abajo y sonrío al saber que es Jesús.

-¿A qué hora te vas? -Pregunta dejando un beso en mi cuello.

-A las nueve. -Digo girándome para quedar cara a cara con él y darle un beso en los labios.

-Te he echado mucho de menos Marina. -Susurra dándome otro beso.

-No me quiero ir. -Digo acurrucándome en el y me abraza fuerte.

-No te vayas. -Susurra.

-¿Vamos a dar una vuelta y me enseñas  esto? -Pregunto acariciando sus abdominales.

-Está bien. -Susurra acariciándome el pelo.

Me levanto para recoger mi ropa y cambiarme en el baño de la habitación del hotel, cuando salgo ya lista veo que Jesús ya se está atando los zapatos.

-¿Estás? -Pregunto nada más salir.

-Si, venga vamos.

Jesús se levanta de la cama y salimos de su habitación del hotel.

-¿Te invito a unos churros para merendar? -Pregunta.

-Ay, si por favor.

Jesús pasa su brazo por mis hombros y me atrae hacia él.

-No sé cómo decírtelo ya, pero que te he echado muchísimo de menos.

Paseamos por las calles de Madrid mientras me cuenta lo que han hecho en México.

-Y bueno, un día cuando llegamos a la habitación del hotel y entramos, vemos que había una fan dentro.

-¿Venga ya? -Pregunto riéndome.

-Que sí. Tendrías que ver la cara de asco que puso Angela. -Contesta riéndose. -Pero la que puso la fan también era digna de foto.

-Pero que malo eres. -Digo dándole un puñetazo en el hombro.

-Eh, no me pegues.

-Pero si sabes que no tengo fuerza. -Digo riéndome y me abraza.

-¿Nos hacemos una foto? -Pregunta.

-Venga. -Respondo y el saca su móvil para hacerla.

Después seguimos haciéndonos algunas cuantas más, pero la que más me gusta es la primera foto que nos hemos hecho

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Después seguimos haciéndonos algunas cuantas más, pero la que más me gusta es la primera foto que nos hemos hecho.

-¿Me dejas subirla? -Pregunta y asiento.

-Pero espera. -Saco mi móvil y cierro todas mis redes sociales, ya me amargaré cuando llegue a Sevilla, ahora quiero disfrutar.

-¿Qué has hecho? -Pregunta y sonrío.

-Disfrutar de estar contigo y no amargarme de las redes sociales.

Jesus sonríe y entrelaza nuestras manos.

-¿Vamos a esa chocolatería a merendar? -Pregunta señalando una chocolatería que hay en la esquina.

-Sí.

Cuando entramos veo que está Iván, el del tren, al ver cómo se levanta y viene hacia nosotros sonrío.

-Hola. -Saluda.

-¿Y tú eres...? -Pregunta Jesús acercándome a él.

-Soy Iván.

-Yo Jesús, su novio.

Suelto una suave sonrisa mientras miro a Jesús, está de novio protector conmigo y no puedo evitar reírme.

-Oh vaya. -Dice Iván sin perder la sonrisa. -¿Tu eres uno de los Gemeliers no? -Pregunta.

-Ajá.

-¿Y por qué no me dijiste que era el Marina? -Me pregunta.

-No te conozco de nada como para decirte quién es mi novio y quien no.

Jesús sonríe victorioso y a Iván se le borra la sonrisa.

-Mira yo quería preguntarte si te apetecería dar una vuelta...

-Ya está conmigo. -Dice Jesús.

-Jesús... -Digo mirándolo mal.

-¿Qué? -Pregunta mirándome.

-Sí Iván. -Contesto y vuelve a sonreír. -Pero ya la próxima vez que vuelva a Madrid, ¿vale? Que ahora estoy con él.

-Ah sí, sí no te preocupes. -Dice. -Hasta luego Marina, adiós Jesús. -Se despide triunfante de mi novio y se va.

-¿Quién era? -Pregunta Jesús una vez que se ha ido y nos sentamos en una mesa.

-Era mi compañero de viaje, coincidimos esta mañana en el tren, nada más.

-¿Cola cao? -Pregunta.

-Sí por favor.

Jesus se levanta de la mesa, pide y a los cinco minutos viene con una bandeja de churros y dos vasos de cola cao.

Le ayudo a dejarlo todo en la mesa y empezamos a merendar.

-Hacía tiempo que no comía churros. -Dice Jesús.

-Ni yo.

Después de lo que ha ocurrido con Iván hay un silencio incómodo entre nosotros, quiero solucionarlo.

-Oye. -Me mira. -Sobre lo que ha pasado antes...

-Dime.

-No te preocupes, en serio. Él intenta ligar conmigo, pero yo sé que estoy contigo y solamente te quiero a ti, ¿vale?

-Ven, acércate. -Dice mirándome a los ojos.

Me acerco a él y cuando estamos a escasos centímetros de distancia me besa como creo que no lo había hecho nunca, con ganas.

-Si tú aguantas a que yo tenga muchísimas fans detrás, yo aguantaré a Iván.

Ni un minuto más {Gemeliers}¡Lee esta historia GRATIS!