Forty One

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Después de muchísimos intento de convencer a mi madre estoy en la estación de tren para ir a Madrid. Sé que ya soy mayor de edad y puedo hacer lo que quiera, pero una madre es una madre.

Me despido de mi hermano y entro en el tren, y pensaréis ¿para qué vas a Madrid? Bien, los gemelos vuelven esta tarde y no puedo aguantar ni un minuto más en abrazar a Jesús, es que no puedo.

-Hola. -Saluda un chico de más o menos mi edad. -¿Me podrías dejar pasar por favor? Voy en ese sitio. -Dice señalando el sitio que está a mi lado y pegado a la ventana.

-Sí claro. -Respondo levantándome para dejarle pasar.

-Gracias, y... ¿Qué te lleva a Madrid? -Pregunta una vez que se ha sentado.

-Voy a ver a mi novio. -Digo con una sonrisa al decir la palabra novio. -Que lleva fuera bastante tiempo, viene hoy y pues, eso... -Intento explicarme. -¿Y tú?

-Estudio allí. He venido a ver a la familia.

-Vaya. -Digo mirándolo, la verdad es que es muy guapo, bastante guapo. -¿Cuántos años tienes?

-20, supongo que tú tendrás unos 17 o 18, ¿no?

-18. -Respondo.

El tren arranca y la verdad que el viaje se me hace bastante más corto de lo que pensaba, conocer a Iván me ha ayudado a despejarme un poco en lo largo que pensaba que iba a ser el viaje.

-Encantado de conocerte Marina, nos veremos por aquí, ¿no? -Pregunta con una sonrisa, que por cierto es muy bonita.

-No suelo venir por aquí la verdad.

-Pues ya te invitaré algún día para que lo conozcas. -Responde guiñándome un ojo. -Ten.

Me da un papel y al abrirlo veo que es su número de teléfono, este tío está ligando conmigo.

-Te dejo, que si no no veré a mi novio. Encantada de conocerte Iván.

-Adiós preciosa.

Voy a coger un taxi que me lleva al aeropuerto pensando en lo que acaba de pasar y no puedo evitar esbozar una sonrisa, de verdad que lo que no me pasa a mí no le pasa a nadie.

Al entrar en el aeropuerto ya veo a las fans pasear por ahí. No había caído en que esto iba a estar hasta arriba de niñas.

Intento colarme entre las niñas y por suerte consigo ponerme en primera fila justo delante de la puerta de donde salen ellos.

Después de algo más de veinte minutos los gritos aumentan, levanto la vista del móvil, lo guardo, y veo que ya vienen.

Por suerte me hice amiga de uno de seguridad y cuando ya veo que está los suficientemente cerca le doy mi móvil para que me grabe, me deja pasar y sin que Jesús se lo espere, porque va mirando el móvil, voy corriendo hacia él y le abrazo con muchísimas ganas, por fin.

Se separa de mi, me mira fijamente con una sonrisa y me vuelve a abrazar.

-¿Qué haces aquí? -Susurra. -No sabía que vendrías.

-Necesitaba abrazarte, no podía aguantar más.

-Mi niña, cuánto te quiero joder.

Nos separamos, me mira fijamente a los ojos acariciandome con su mano izquierda mi mejilla, la verdad que no me salen las palabras.

Nos separamos, me mira fijamente a los ojos acariciandome con su mano izquierda mi mejilla, la verdad que no me salen las palabras

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-Te voy a besar, y me da igual lo que piense la gente. -Dice y no tarda en hacerlo.

Me coge de sorpresa, pero le correspondo con muchísimas ganas, con un beso que necesitaba desde hace muchísimo tiempo.

Nos besamos durante un largo rato hasta que nos separamos por falta de aire, me escondo en su pecho y me abraza con ternura.

Empiezo a escuchar a las fans gritar, en este momento me da igual lo que piensen la verdad.

-Te quiero Marina.

Ni un minuto más {Gemeliers}¡Lee esta historia GRATIS!