Prólogo

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La mañana era muy refrescante, en calma y desolada. Un abismo silencioso que reflejaba lo que había en su corazón. 

"Otro trabajo bien realizado". Blake acababa de regresar de su última misión. Tenía veintisiete años, y trabajaba como asesina a sueldo. 
Se había ganado una reputación que le permitía escoger a sus víctimas. Nada de inocentes o niños. Esas eran sus reglas. Sus clientes debían especificar el porqué contrataban sus servicios. 

Llevaba años dedicándose a esto. Su primer asesinato fue cuando tenía ocho años. Sus padres murieron cuando ella nació y se crio en un orfanato. Este no era muy lujoso, pero se podía vivir. El problema principal era que el director del orfanato era adicto a las drogas, de modo que al no poder pagarlas, algunas veces vendía a niños a locales para ricos con perversiones. 

Cuando cumplió ocho años, ella fue una de las elegidas para esto. Mientras tres hombres la transportaban ella buscó un arma para escapar. La suerte es que esos hombres no contaban con que ella se defendería. Antes de llegar al local, ella consiguió coger un cuchillo y clavárselo al hombre que la sujetaba. Cuando los otros dos intentaron cogerla, pero como uno de ellos se encontraba con las manos en el volante, solo tuvo que defenderse del otro. Apuñaló al hombre en la mano y abrió la puerta. El coche estaba en marcha, pero como acababan de pasar por un stop, pudo salir con el menor daño posible. 

Se adentró en el bosque y se escondió entre las ramas y la vegetación. Los hombres la buscaron, pero como era pequeña el camuflaje fue muy útil.

Se mantuvo escondida asta pasada la medianoche, cuando le empezaron a doler los pies. Cuando consiguió levantarse siguió andando asta que entró en una ciudad. No sabía donde estaba, pero tampoco importaba. No tenía donde ir, así que cualquier lugar estaba bien. 

Vivió de ese modo, robando y durmiendo en callejones, procurando que nadie se diera cuenta de su existencia. Al cabo de una semana, un hombre apareció ante ella, y ambos se sorprendieron. 

"¿Qué haces aquí? ¿Dónde están tus padres?" 

"Eso no es de tu incumbencia." Blake no se fiaba de nadie. Había aprendido por las malas que las personas siempre quieren algo a cambio. 

"¿Vives aquí?" 

"¿Y qué te importa?"

"Te propongo un trato. Tú vienes conmigo y te enseñaré a defenderte del mundo. A cambió tú mantendrás mi legado. ¿Qué tienes que perder?"

"Vale"

Y así comenzó su entrenamiento como una de las asesinas más letales de todos los tiempos.


"Ah. ¿Por qué me siento cada día más vacía?" esto ha sido así desde que su mentor, Mike murió. Después de que la rescatara de las calles, la adiestró. Le enseño todo tipo de venenos, antídotos, lucha con cuchillos, pistolas, espadas de todo tipo... Mike siempre le  decía que no importa el arma, siempre que la use una persona bien enseñada se puede encontrar un arma letal en cualquier parte. 
Mike también la obligó a controlar sus emociones. "Las emociones pueden ser más letales que cualquier arma. Tú, como mi alumna no has de sentir ni confiar. La confianza te llevará a la tumba". Se repitió esa frase como un mantra y sé esa forma pudo sobrevivir asta los veintisiete. Paso de ser una niña huérfana a tener mansiones por todo el mundo y una empresa seguridad la cual era muy rentable. 

Su coeficiente intelectual se encontraba muy por encima de la media y para poder adaptarse a los diferentes entornos que la rodeaban aprendió derecho, medicina, hablaba diferentes idiomas (español, ruso, alemán, ingles, chino, japones e italiano), también se versó en economía y tecnología. Muchos intentaron reclutarla, pero prefería su empresa de seguridad, ya que no solo era lucrativa, sino que le permitía ejercer su otra profesión. 

Todo le iba bien asta que un rayo la golpeo de pronto mientras estaba en su terraza. 

Reescribiendo mi propia historiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora