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↳ Estos días azules y estesol de la infancia — Antonio Machado

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Estos días azules y este
sol de la infancia
Antonio Machado












Al día siguiente les cosas se pusieron algo incómoda entre los tres chicos. Fran, Enzo y Julie, la chica apenas y los podía mirar mientras desayunaban, Fran estaba muy pensativo esa mañana.

— Boludo que pasa, vos sos el que siempre está de parlanchín mientras desayunamos —los chicos estaban tomando un cóctel de fruta junto con un mate o agua de sabor ya que cada uno estaba tomando algo diferente.

Julie infló sus cachetes tras escuchar a Juani decirle aquello a Fran. Este mismo se giró para ver a la castaña, poniéndola nerviosa con tan sola esa mirada.

— ¿No tenés algo que decir Julie? —la chica se atragantó con la bebida que estaba tomando, llevándola a toser.

Esteban le dio unas pequeñas palmaditas en su espalda.

— ¿Y eso? ¿Estás bien? —Kuku frunció su ceño, extrañado.

— Ehh si... si... me acabo de acordar que he dejado algo en la habitación, creo que iré por ello porque me urge, es algo que necesitaba Bayona... disculpen —se hizo hacia atrás, Esteban retiró su mano de la espalda de la castaña para dejarla ir.

— ¿Qué le pasó? —Enzo miraba con seriedad a Fran, para que no dijese nada, no es como que no quisiera que ellos supieran pero al mismo tiempo no quería que fuese incómodo por ellos, más por los años de edad que se llevan, para varios podría sonar raro y extraño, para otros les sonaría bonito y divertido.

Fran desvió la mirada de los ojos miel de Enzo para mirar su plato vacío.

— No nada, creo que todo va buenísimo, solo me he quedado pensativo, ya —Fran intentó con su mayor esfuerzo no verse sospechoso delante de los jóvenes, lo cual, curiosamente lo logró, pues comenzó a hablar de más de varios temas triviales que se había olvidado de esa situación entre ellos.

Para el rato, los chicos estaban botados en la sala de estar del hotel, varios descansando su sueño, otros compartiendo anécdotas y, estaban los otros quienes esperaban a la hora para ir a entrenar.

Julie estaba con ellos, como siempre. A lado de Matías mientras jugaban a un juego en el móvil.

— ¡Ah pero que boluda que sos! —Matías se burló en su cara al obtener el récord de tan sólo uno por ciento cuando el de el... era solo de dos.

— ¿Puta madre cerra el orto ya no? —Julie le pegó un manotazo a Matías, este se quejó—, es cuestión de que nuestras manos no tiemblen y ya, además de atinarle a los colores esta re difícil boludo, te toca —le paso el móvil, le dieron reiniciar y el jueguito comenzó de nuevo.

— ¿A que juegan? —se acercó Enzo, sentándose a lado de Julie asomándose sobre él hi,bro de ella para mirar lo que hacía Matías, ella solo le miró de reojo con una sonrisa, sus cachetes tomaron color carmesí al tenerlo tan cerca de esa manera estando frente a los demás.

— Un juego que me he descargado, Matías esta en el récord —Enzo alzó sus cejas, interesado por jugar con ellos.

— ¿Cual es el récord? —Matías por alzar la vista, perdió.

Julie soltó una risotada cuando vio perder a su amigo, este le hizo una mueca, la castaña le devolvió el gesto.

— Ay Matías, llevabas como dos minutos en el mismo lugar con la bolita, ¿que no podías pasar? —le arrebató el móvil para pasárselo a Enzo, este tomó el móvil de Julie en manos.

— Che, boluda ya cállate —se echó hacia atrás soltando un suspiro y deslizándose un poco por el sillón. Julie le volteó los ojos para después mirar como Enzo intentaba jugar.

— Llevas cinco de récord la puta que me re parió soy malísima para ese juego, pierdo control de dedo —Enzo soltó una risa nasal tras escuchar las palabras de Julie—, nah, son por tus dedos, son mágicos —Matías tras escuchar por chismoso se asomó por el hombro de la castaña.

— Ah que gran hijo de puta Enzo —se sorprendió, llevaba al quince y era la primera vez que jugaba el juego—, ¡que hijo de puta! —exclamó Matías al ver que Enzo iba ya por el récord veinte, el chico soltó una risotada aún estando concentrado.

— Sigo sin entender cómo es que no pueden ustedes, está re fácil.

— Ah perdón por ser tan hija de puta, no se me da —Julie se echó para atrás junto con Matías, los dos suspiraron al mismo tiempo.

Enzo frunció su ceño, el comentario que hizo le hizo perder, se giró a ellos, mirándolos, pero especialmente solo miraba a Julie.

— Pero no sos una hija de puta Julie.

— Ay por favor Enzo déjala que anda en sus días, se pone agresiva como un pitbull, la rabia la consume —ella negó volteando sus ojos, le pegó un manotazo a Matías en la pierna.

— ¡Ay hija de puta! —se quejó en voz baja, le había dolido el golpe.

Enzo le regresó el móvil a la chica, hora después los chicos se fueron al gimnasio a realizar los ejercicios que les habían asignado, a cada uno de ellos rutinas diferentes debido a sus pesos que tenían allí, tenían que bajar demasiado, en especial Enzo, Andy, Simón y Fran.

Los chicos estaban cansados, demasiado cansados y apenas iban por la mitad, a demás de que no podían comer cosas pesadas más que atún y ensalada por la dieta estricta.

Julie estaba en su habitación pintando en una de sus libretas que se había llevado con ella, era buena en el dibujo, así que solo se le ocurrió dibujar a Enzo, su espalda más que nada y algo de su nuca, estaba de espaldas en el dibujo, y aún así cualquier persona podría adivinar que era el.

La noche anterior, habían logrado los dos hablar con Fran, sabían que este mismo no iba a poderse estar callado, Fran era muy obvio en muchos aspectos, más en su lenguaje corporal, podrían adivinar cuando estuviese nervioso u ocultando algo.

Pero Enzo y Julie habían logrado que Fran no dijese nada, más que nada por precaución a ellos, y aunque se querían, aún faltaba más camino por recorrer, Julie aún no conocía el lado sensible de Enzo, pero el, el de ella, ya lo había visto.


























hola corazones, perdonen por haber tardado un chingo, estuve toda la semana con exámenes, re cansada, me dormía en clases, llegaba a mi casa a las 7 y estudiar para dos exámenes en un día estaba re pesado, espero hayan entendido jejeje.

El cap no está tan interesante, pura pelea de Julie y Matías JAHAJAKA, bueno.

Espero les esté gustando corazones, muchísimas gracias por las 500k de lecturas, aún no me la creo por dios, son unas reinas todas, muchas gracias en verdad.

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nos leemos en el siguiente !

Locos | Enzo VogrincicDonde viven las historias. Descúbrelo ahora