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 ↳ El amor se compone de una sola alma que habita en dos cuerpos — Aristóteles

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El amor se compone
de una sola alma que habita
en dos cuerpos
Aristóteles













Los chicos estaban todos parados frente al equipo del staff, los productores, los guionistas, las que se encargarían de escoger sus vestimentas, las maquillistas, muchos más, y claro, Bayona.

Bayona barrió su mirada por cada uno de ellos, cada uno, suspirando al final.

— Esto chicos... —alzó sus brazos haciendo referencia tanto como ellos, tanto como a los actores y la bodega en la cual iban a trabajar un par de semanas o meses—, esto chicos es algo grande, algo grande que muy seguramente les cambiará la vida de una forma increíble, ustedes son la clave para hacer esto un sueño, una realidad, de contar una historia que pase de generación en generación porque merecen ser contados y admirados —comenzaron a asentir ante sus palabras—, ustedes están parados aquí, en este momento, frente a lo que harán suyo, cada uno de una forma distinta claro, pero escuchen, además de hacer y cumplir con su trabajo... merecen divertirse, no me importa como, hagan esto, una pequeña parte de su vida.

Matías codeó el brazo de Enzo, para mirarlo.

— Y con eso se refiere Bayona a que le hables más a Julie —Enzo frunció su ceño, ¿que decía?—, deja de mirarla tortolito —el peli negro soltó una risa negando, ¿a qué se refería?

Julie, entre tanta gente, pudo divisar a esos dos, riendo por lo bajo. Ella pensó que no se estaban tomando muy enserio lo que les estaba diciendo Bayona, pero supo que su pensamiento estaba erróneo en cuanto miró que Enzo levantó su vista hacia ella, en donde los dos estaban en un juego de miradas, y Matías a lado de él sonreía como un bobo tras verlos, estaba por carcajearse cuando Bayona dijo las últimas palabras para todos así poder aplaudirse y aplaudirse a ellos.

Nathan, un chico encargado de la escenografía palmeó el hombro de Julie, haciendo que ella se balancease de adelante hacia atrás, el chico estaba más alto que ella por lo cual solo alzó su rostro para sonreír al verlo.

— ¿Nathan? —se giró para poder abrazarlo, las inmensas veces que había trabajado con el, y tocar el proyecto con el iba a ser una de las tantas experiencias que había tenido con él—, ¿Vos qué haces aquí? —se separaron del abrazo.

— Me verás en todos lados Julie —ella negó soltando una risa.

— Bueno, no me quejaría, trabajar con vos y pasar el rato con vos es de lo mejor.

Conversaron un rato más cuando Matías y Enzo llegaron a interrumpirla.

— ¿Julie? —musito Matías, pues no quería interrumpir la agradable conversación que ellos dos estaban teniendo, ella se giró hacia Matías, sonriendo.

Locos | Enzo VogrincicDonde viven las historias. Descúbrelo ahora