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↳ Que cosa más bonita es verte,mientras me ves, viéndote a ti— Jose Urbano

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Que cosa más bonita es verte,
mientras me ves, viéndote a ti
Jose Urbano










La noche cae más rápido de lo que pensaban y esperaban, la semana de grabación había estado demasiado pesa, y en dos días irían directo a grabar al aeropuerto de Carrasco en Montevideo.

Julie se había quedado dormida en su asiento, su cabeza estaba recostada en el hombro de Esteban, quien también estaba a nada de quedarse dormido, no fuese por Matías quien entró gritando, haciéndole saltar por la exclamación del chico, eso lo llevó a despertar a Julie de un salto.

La chica tenía alborotado su cabello, tenía una imagen fatal.

— Puta madre Matías... —murmuró tallando sus ojos, bostezó—, ¿no podes irte a otro lado a gritar? me has asustado, aparte son las once de la noche Matías Recalt —miró el móvil para levantarse de la silla, caminar hacia el tocador y coger el agua para tomarla, moría de sed.

Entraron otros chicos más, Enzo apareció con el cabello hecho un desastre.

— Tu ni te me acerques burger king o vorgruncic o como te apellides —le señaló, la chica se rehizo la coleta de caballo—, es imposible que no conozcas a Ariana Grande, es una falta de respeto enorme para mi Enzo —el chico alzó sus hombros.

Esteban frunció de ceño tras escuchar a la Julie decir eso, bajo su móvil para alzar su vista hacia Enzo.

— Boludo, ¿no conoces a Ariana Grande? —este negó—, vaya... pues en donde vivís Enzo... —Esteban volvió a lo que hacía en su móvil, Enzo se volvió a Julie.

— Si querés podes enseñarme quién es, con gusto acepto —Matías, quien estaba de espaldas guardando un par de cosas alzó sus cejas con tan solo escuchar aquello, ni siquiera se esforzó en voltear a ver, el chico sabía que se estaban sonriendo.

— ¡Para de coquetear Enzo! ¡Asustas a la chiquilla! —le empujó Esteban, Enzo echó una risotada y caminó para sentarse en una de las sillas.

Julie puso sus ojos en blanco, negando. Por el espejo visualizo el como Enzo tiro su cabeza hacia atrás, su pecho subía y bajaba, Matías se dio cuenta, pues estaba mirando a Julie, la castaña sintió la mirada de su amigo, sus miradas chocaron y Matías comenzó a alzar sus cejas de arriba hacia abajo molestándola.

— Para Matías —murmuró. El chico siguió con lo suyo.

Julie, con ayuda de las estilistas, acomodaron el lugar y lo limpiaron, los chicos ya se habían ido a sus habitaciones. Estos tenían solo un día de descanso en el cual lo único que podían hacer era estarse en el lugar, no irse, seguir repasando sus libretos y empacar sus maletas para irse a Montevideo a grabar las escenas que son parte del aeropuerto.

Locos | Enzo VogrincicDonde viven las historias. Descúbrelo ahora