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↳ Quien mira hacia afuera sueña, quien mira hacia dentro, despierta

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Quien mira hacia afuera
sueña, quien mira hacia dentro, despierta.
Carl Jung













La felicidad la ponía débil a ella, a esa chiquilla de tan solo veinte años. Una ola de sentimientos atrapó a Julie en una red sin salida, se sentía sofocada, su respiración era débil y continúa, muy rápida. Aún no sabía si lo que estaba sucediendo era un sueño, una pesadilla, o simplemente... un recuerdo.

Los pensamientos se mezclaron unos con los otros causándole náuseas inmediatas. Julie al despertarse tenía su cuerpo sudado, solo estaba en ropa interior y ni siquiera sabía cómo era posible que su ropa llegase a estar fuera de su cuerpo, aunque a veces era sonámbula, no podía creer que estuviera casi desnuda con el frío que estaba haciendo en la habitación.

Cuando miró el reloj de la mesa de noche se percató de que eran las diez de la mañana. Desprendió de varios cabellos pegados a su frente y a su cachete para poder recostarse en el respaldo, soltando un suspiro. La presión que sentía en su pecho era "normal" para ella, pero no tenía que serlo, eso era un síntoma de estrés y nerviosismo que tenía que controlar.

Había soñado una pesadilla en un recuerdo. ¿Acaso era posible aquello? Cada que la conocen todos creen que su privilegio siempre fue una vida linda, una chica hermosa que no carecía de problemas.

Para empezar, Julie siempre fue un problema.

El número uno, y más, para sus padres.

Por lo tanto Nico, su hermano mayor a ella, siempre fue de cuidarla, pero cuidarla en todos los sentidos. Cuando estaba en casa, cuando salían, cuando ella tenía citas o incluso la cuidaba de nada, porque era su hermana menor. Julie negó estando reposando, no quería contestar a esos mensajes que la estaban invadiendo durante semanas, los mensajes que le había mandado su madre en donde le decía que cuando volviese ella iba a estudiar lo que ellos le obligaban a.

Sensibilidad. Esa es la palabra con la que ella se definía a lo largo de su vida. Sensible. Es el sentimiento que la apuñalaba directo en la boca del corazón, ¿Por qué no podía ser más fuerte? ¿Por qué no podía amarse solamente ella? ¿Por qué otras personas tenían que amarla para que ella se siéntese tan si quiera un poco amada?

Se sentía como el asco cuando pensaba en todo lo lindo que le había dicho Enzo estos últimos meses. Lo linda que era, los besos que le dio y compartió con dulzura, y aún así, ella no se sentía llena... había algo, algo que la incomodaba, pero no tenía nada que ver con Enzo, ni con Matías.

Era algo que sentía que estaba enterrado bajo su ser, con su familia.

Y hablando de familia, su móvil comenzó a vibrar, era una llamada entrante de su madre.

Julie miró por un largo rato la pantalla, no le iba a contestar... ¿o debería?

Le marcó dos veces más, no le contestó. A la tercera, decidió responder el teléfono, dejando a su madre al aire.

Locos | Enzo VogrincicDonde viven las historias. Descúbrelo ahora