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↳ Cuando tengas la vida de cabeza, búscame

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Cuando tengas la vida
de cabeza, búscame.
No se me da bien arreglar desórdenes,
pero al menos... estaré
R.G Berriel











— ¿No querés nada más de comer Julie? —la gruesa voz de Enzo se hizo presente ante los oídos de la chica, ella se giró a verlo ya que estaba sentado a su lado, ella negó.

— No quiero comer pesado, a veces me va mal, y creo que vamos a tardar en llegar... creo, aún así me iré con Nathan, él suele llevar comida en el camino... así que —alzó sus hombros.

Los demás conversaban a gusto. Juani estaba mirando el móvil y tecleando en el.

— ¡Qué escribís Juani! —le llamó Julie, este alzó la mirada, los ojos verdosos del chico chocaron contra los ojos verdosos de ella—, mi tuitero favorito, que me da mucha risa lo que subes —el chico soltó una risotada.

— Dale Julie no sabía que sos fan mío.

— Me verás en todas partes Juani, me da risa lo que te responden tus fans, son tan divertidas, ya dales bola que te están esperando todas.

— Ahre, ¿Julie pero en verdad que me seguís en Twitter? —le respondió.

— ¿Querés ver?

— Dale.

Ella sacó su móvil para entrar a la apliacscion y enseñarle que así era, ella lo seguía, pero el no la seguía.

— Che, regrésame el follow, lo estoy esperando desde hace años Juani.

— Ay perdona, dale que te sigo devuelta.

Los chicos conversaron un poco más, Enzo estaba callado al igual que Rocco, se miraban pensativos, los otros no, los otros reían a carcajadas y compartían chistes. Julie había comido solo un cóctel de fruta con algo de cereal y su café de las mañanas.

Su móvil estaba sobre la mesa, en eso vibró y se dejó mostrar en la pantalla de bloqueo unos cuantos mensajes provenientes de su madre, el cual parecía que la estaba regañando, aunque al final, siempre era así, jamás sostuvo una buena relación con su madre, incluso a veces le costaba entenderla.

No decía mucho, pero leer los mensajes le provocaba un nudo en la garganta, y claro, en el estómago también. Matías se dio cuenta del cambio en la expresión facial de ella, estaba sentado en frente de ella.

— Hey Jules... ¿estás bien? —ella alzó su mirada hacia su amigo y asintió con unas sonrisa forzada.

— Era solo... el clima, va a llover y sabes que los días lluviosos a veces me causan conflicto, es todo.

— Dale —le sonrió Matías y siguió conversando con los demás.

Ella se sintió mal por no querer decirle la verdad, pero tampoco iba a darle peso al chico sobre sus problemas, aunque sabía que podía contar para cualquier cosa con el, pero no quería. Se levantó disculpando a los demás poniendo la excusa de que iba a cargar las cosas a la camioneta con sus compañeros de trabajo.

Locos | Enzo VogrincicDonde viven las historias. Descúbrelo ahora