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↳ Yo confieso no saber porqué será, pero siempre la vista de las estrellas me hace soñar — Vincent Van Gogh

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Yo confieso no saber por
qué será, pero siempre la vista
de las estrellas me hace soñar
Vincent Van Gogh














Ya estaban a mitad de película, o tal vez antes. Enzo se encontraba serio, Matías comía de las lays que le había ofrecido Julie. Juani estaba atento a la película al igual que Agustín y Blas, solo que este último tiraba demasiados comentarios, el único que no hablaba era Enzo.

— ¡Ay la puta que me re parió! ¡La escena del durazno! ¡Mierda! —exclamó Julie acomodándose en el respaldo, se acercó más hacia Enzo para posar su cabeza en el hombro de este, quien solo sintió un escalofrío tras ver que Julie se había recargado en el por tercera vez.

— Oh mierda... —murmuró Matías, pausando la película.

— ¡Hey pero que hacés! ¡Por qué le pones pausa! —se quejó, aventándole a Matías una de las almohadas, Matías la esquivó.

— ¡Vos sabes que odio esa parte de la película! ¡Odio la escena del durazno! —los chicos miraron con atención a estos dos quienes estaban discutiendo.

— ¡Pues no la mires y ya! ¡A mi me encanta la escena del durazno!

Matías no tenía otra opción así que solo dejo que la película siguiera. Julie se abrazó al brazo de Enzo, el cual estaba tenso por la escena.

— Que está haciendo —murmuró Enzo.

— Ya verás —le murmuró de vuelta la chica.

Justo cuando Timothée lleva el durazno a su intimidad, Julie no pudo evitar sonrojarse, la escena era re épica para ella, para los demás era una escena rara... ¿incomoda? Enzo estaba sin palabras, Juani sonreía y soltaba risas nerviosas debido a que todos estaban callados.

— ¿Enserio te gusta esa escena? —Enzo le susurró en el oído.

El cálido aliento de Enzo chocó contra la oreja de ella, llevándola a voltearse y casi besarlo, sus rostros estaban a centímetros del otro, ella se apartó, se había asustado, Julie se sonrojó más y llevó una mano a sus labios para ocultar la sonrisa boba, el chico frunció sus labios para acomodarse en el respaldo de la cama.

Por el resto de la película no dijeron nada más, estuvieron callados. Al término de la película, Matías se encargó de apagar el televisor, los tres chicos estaban flipando por lo que acababan de ver. Julie estaba llorando, Matías había logrado sacar una fotografía del momento.

El chico color una carcajada burlándose de ella: — No entiendo porque siempre llorás, la has visto como veinte veces y seguís llorando Julie, dejá de ser una nena —le molestó.

— Calla el orto Matías, vos sos una nena por no llorar —se levantó de la cama para botar en la basura la bolsa de Sabritas—, me iré ya a dormir, estoy cansada, ¿los veo mañana? —Agustín y Blas se levantaron del suelo para acercarse a ella.

Locos | Enzo VogrincicDonde viven las historias. Descúbrelo ahora