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↳ La mitad de su bellezaera su extraña manera de pensar — Mario Benedetti

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La mitad de su belleza
era su extraña manera de pensar
Mario Benedetti













Julie, tras llegar a su habitación, soltó un soplido, dejó que las valijas cayeran al suelo junto con su mochila, caminó como caracol hacia la cama y se tumbó boca abajo en ella, el colchón era de lo más suave, las sábanas eran blancas y estaban demasiado frescas.

— Aaah mierda —murmuró y soltó un soplido, estaba demasiado cansada.

Sus pensamientos se desconectaron totalmente de su cabeza, estos flotaban sobre el aire de la habitación fresca, la respiración de Julie estaba acelerada al igual que su corazón y de tan solo pensar en todo lo que estaba pasando con Enzo la tenía tan desconectada de su mudo.

Este le había dicho que era linda, prácticamente se le estaba declarando, pero Julie no sabía que hacer, si, se le hacía guapo, y demasiado, y sabía que la edad para ella no estaba siendo su problema, solo lo ocupaba como una buena excusa, porque la realidad sobre ello era que tenía miedo a que la quisieran de nuevo ya que, años previos había estado saliendo con alguien quien le llevaba siete años, ella con diecisiete y el con veinticuatro.

Había funcionado los primeros meses pero al final del día terminaron lastimándola, así, unas tres veces. No es como que Julie sintiera que la situación se iba a repetir con Enzo, porque ella presentía que el era un buen hombre, y se lo estaba demostrando, siempre lo ha visto calmado, cada que lo mira no puede quitarle los ojos de encima.

Para Julie era simplemente perfecto, y ella ya le había dicho, me gustas, ¿ahora que procedía?

Julie... Enzo puede ser muy diferente a los demás, te lo está demostrando, además, le gusta leer, la poesía, tomar fotos, pintar... le gustas tú, Julie, aparte, antes jamás te había llamado linda por su cuenta, y lo sabes.

Le decía su mente, ella cambió de posición en la cama girándose para ver el techo blanco con varios focos de luz. Julie suspiró.

— Julie pensá, pensá Julie... —llevó sus manos a su rostro para restregarlas contra sí, estaba frustrada por tanto estar pensando en Enzo.

Lo pensó, si, quería intentarlo con Enzo, pero no sabía por dónde empezar ya que el había sido quien había dado absolutamente todos los pasos para interactuar, y esta vez ella no sabía que hacer, era la primera persona que la hacía sentir de manera extraña, de manera totalmente diferente.

— Tal vez si vos sos la que inicie con las conversaciones, ahí lo podés tener, Julie —se dijo a sí misma, revisó la hora en su móvil.

Locos | Enzo VogrincicDonde viven las historias. Descúbrelo ahora