❝ Septuagésimos quintos.❞


A la mañana siguiente, oigo una voz susurrarme al oído, y manos varoniles sacudirme levemente. - Nova, cariño, ya despierta, es el día. -Dice.

Me friego los ojos con los puños, sin abrirlos, y bostezo. - ¿Papá? -Suelto involuntariamente, y mi propio comentario, basta para despertarme del todo.

Abro los ojos, y los gentiles ojos castaños de Jake, me están mirando, algo avergonzado. Sonrío, avergonzada también. - Lo siento, estaba soñando. -Mentí, para no sentirme tan ridícula.

- No hay cuidado. -Me dice, mientras yo me siento sobre el sofá y estiro mis brazos. De momento, miro el sofá donde Devon estaba durmiendo, y está vacío, ni si quiera esta la manta ni la almohada.

Frunzo el ceño.

- ¿Y Devon?

- Lily lo llevo hace un momento, para alistarlo. -Dice Jake, mientras dobla la manta y lo deja sobre el sofá. - Lamento lo que paso entre ustedes, anoche. -Comenta en voz algo baja, abro la boca levemente y parpadeo, algo sorprendida, porque no imagine que él se enteraría. - Lily me dijo.

Arqueo una ceja, y asiento. - Como sea. -Le respondo. - Por favor, si vuelves a ver Malcolm o a Danna, cuéntale.

El asiente- De acuerdo. -Hace una pausa. - Es hora de irnos. -agrega y mi estomago se hunde. El simple comentario me hace volver a la realidad.

Asiento de nuevo y comienzo a caminar, pero me detengo en seco, cuando me doy cuenta de mi atuendo. - Pero estoy en pijamas.

Jake me sonríe levemente. - Eso no importa demasiado ¿no crees? Además, ya todos están siendo llevados directamente a sus respectivos aerodeslizadores.

Asiento de nuevo, y luego ya no protesto más.

Jake me conduce hacia los tejados y me acompaña para subir. Al entrar, el médico me inyecta el rastreador en mi antebrazo izquierdo, para que sean capaces de localizarme en la arena. El aerodeslizador despega, y miro por las ventanas hasta que se vuelven negras.

Desayuno sin ningún problema, y también bebo agua. Cuando llegamos a la Sala de Lanzamiento en la arena, me ducho. Jake me hace una trenza pegada al cuero cabelludo, bien asegurada, desde el comienzo, hasta el final y me ayuda a vestirme por encima de una ropa interior.

El traje de tributo de este año es un mono gris ajustado, hecho de material muy fino, con una cremallera adelante. Un cinturón acolchado, cubierto en brillante plástico negro, y un par de zapatos de nailon con suelas de goma.

Toco la tela con mi mano, frunzo el ceño, es muy fina. - ¿En qué piensas? -Pregunta Jake.

- ¿Para qué tipo de clima está preparado esto?

Nightmares ➽ Finnick Odair. [#1]¡Lee esta historia GRATIS!