❝ Twill y Bonnie.❞


Cuando abro los ojos, es primera hora de la tarde. «Demasiada diversión» pensé irónicamente. Encuentro mi cabeza descansando sobre la pequeña nota que Finnick escribió.

Miro al techo y me llevo la nota al pecho. Frunzo mi ceño.

Siendo más razonable ahora, yo aún no puedo perdonarlo. Necesito algo más fuerte a lo que aferrarme para poder creer que de verdad lo siente, él se comportó como un idiota conmigo y no quiero creer que la nota es sólo para recapturar mi dedicada atención.

Sin embargo, me levanto y guardo la nota y el tulipán, dentro de mi bolso marrón de cuero. Sonrio levemente, sin ganas, sintiendo un sentimiento vacío expandiendose por mi pecho.

Exhalo un suspiro.

Me ducho, me seco y me visto. Ya casi estamos en el distrito doce. Cuando llegamos, no hacemos cosas muy diferentes al protocolo. Saludamos, sonreímos y nos dirigimos a casa del alcalde para la cena.

Peeta y Katniss aún no ven a sus familias, y no lo harán hasta después de la cena. A Katniss y a mí, nos preparan en una habitación, entallándonos en vestidos muy bonitos, ya qué el evento se transmitirá para todo Panem.

Cuando nos encontramos marchándonos de la habitación oímos un pitido que hace que Katniss y yo volquemos nuestra atención en una pantalla, momentáneamente negra. Después aparecen las palabras «ACTUALIZACIÓN EN EL DISTRITO 8».

Instintivamente sé que ésto no es para mis ojos, sino algo pensado sólo para el alcalde. Deberiamos irnos. Rápido. Pero en vez de ello nos acercamos más al televisor.

Aparece una presentadora a la que no he visto nunca antes. Es una mujer de pelo canoso y una voz ronca y autoritaria. Avisa de que las condiciones están empeorando y de que se ha activado una alerta de Nivel tres.

Se están enviando fuerzas adicionales al Distrito ocho, y la producción textil ha cesado. Cortan desde la mujer a la plaza mayor del Distrito ocho. Aún hay banderas con el rostro de Katniss agitándose desde los tejados. Bajo ellas, hay una escena de disturbios. La plaza está llena de gente gritando, sus rostros escondidos con trapos y máscaras caseras, lanzando ladrillos. Edificios ardiendo. Agentes de paz disparan a la multitud, matando aleatoriamente.

Nunca he visto nada como eso, pero sólo puedo estar presenciando una cosa. Esto es lo que el Presidente Snow llama un levantamiento.

― Vamonos de aquí ―le digo a Katniss, qué sigue apreciando el caos en la pantalla. Mi corazón late con furia y casi grito para llamar su atención― ¡Katniss, vamonos de aquí!

Salimos a toda prisa de la habitación, sin dejar rastro de qué estuvimos ahí.

― Eso era. . . ―Dice ella, pero yo la interrumpo.

Nightmares ➽ Finnick Odair. [#1]¡Lee esta historia GRATIS!