❝ De nada.❞


Los siguientes cinco días, se basan únicamente en sobrevivir. Teníamos sangre seca por todo el cuerpo, desde el cabello hasta debajo de los monos. El poco suministro de agua que teníamos termino hace dos días y estamos sedientos y a punto perfecto de deshidratación. Mis labios se rompen y tengo la boca demasiado seca, y el calor húmedo no ayuda para nada.

Hago una mueca y observo mi hombro. Esa parte del mono está cortada y marcada por sangre, que no es de la lluvia, si no mía. Ayer hemos sufrido ataques de unos mutos gigantes en forma de monos, eran horribles, grandes como humanos, y con pelaje escandalosamente naranja.

Al principio parecían inofensivos porque se quedaron quietos, mirándonos, como nosotros a ellos, pero cuando Johanna comenzó a caminar lejos de ellos, se pusieron eufóricos y comenzaron a perseguirnos.

Uno de ellos atrapo a Beetee y le hizo una enorme herida en la pierna, lo saque del apuro pero conseguí un arañazo muy profundo en mi hombro derecho, que me duele demasiado. Salimos de ahí disparados cuando logramos matar a los presentes, antes de que vengan más.

Estaba asustada, porque la herida de Beetee no paraba de sangrar y fue una bendición encontrar una planta de limones. El acido que contiene el limón hace que la sangre coagule más rápido y que la herida deje de sangrar.

Sin mencionar que apenas ayer pensó en decirnos que recibió un cuchillazo en la espalda en la cornucopia. Honestamente no sé cómo no me había dado cuenta antes, camina lento y le cuesta levantarse y sentarse.

En fin.

Su pierna y mi hombro aun están bien, porque no han hecho ningún esfuerzo, aun. Pero temo porque se infecte, más por su herida, que por la mía.

Por la noche cuando estaba haciendo guarda un paracaídas cayo, con una caja plateada, me acerque y lo tome para volver a donde estaba. Pero antes de abrirlo, leí la nota.

"En caso de que te preocupe, Devon está bien. Y sí, estoy furioso con él. Un regalo de mí, para ti, suficiente para dos, y en caso de más, aplica generosamente. -M."

Sonrío un poco.

Es un ángel de la guarda, a pesar de todo.

Abro mi mono y lo deslizo sobre mi hombro derecho, abro la tapa de la pomada y aplico directamente a la herida, me arde un poco, pero su efecto es sumamente tranquilizador.

- Gracias. -Exhalo en un suspiro, silenciosamente.

También lo coloco en la pierna de Beetee, y luego guardo el frasco y la nota en la mochila.

Nightmares ➽ Finnick Odair. [#1]¡Lee esta historia GRATIS!